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Voy detrás tuyo siguiendo la estela de cacao y canela que dejás al pasar. Es la primera vez que alguien huele así, de repente me siento un sabueso siguiendo el rastro del asesino, un San Bernardo dispuesto a entregar el alcohol de su barril o un galgo siguiendo al conejo mecánico. Luego de un par de metros, el olfato no me alcanza, decido recurrir a mi boca, e hipnotizado muerdo el aire como un Pac-man. Despierto a mi alrededor todo tipo de sentimientos, los más leves son risueños aunque la mayoría son una mezcla de vergüenza ajena, indignación y hasta repulsión. Me acusan de ser un pervertido, de estar drogado con alguna sustancia moderna o de ser víctima de alguna psicosis. Pero ellos nunca podrán entender mi pasión por los olores, lejos está toda posibilidad de dañar a una dama, solo deseo perderme en notas de perfume de mujer que me traen tantos recuerdos, que me hechizan haciéndome sentir un niño que escucha el dulce canto de su madre a la hora de la siesta. Las fragancias son ete...

En un salto al vacío encuentro la verdad.

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Quizás mi analista quiera encontrarle un sentido a esta travesía mientras yo lo ignoro. Mi cuerpo desertó de la contienda, mi alma permanece en esta guerra. El viento me voló lejos de aquí, me disipó en dirección al mar, me trató igual que a una contaminada fracción de cenizas, pero sin considerar deseos ni voluntades post mortem. Nada encontraron los peces al respirar mis fragmentos, nada aboné a las semillas que estaban creciendo. El tiempo lo moldee con plastilina, para ser bien gráfico, armé un reloj sin agujas en el centro de mi pecho, pero mi calor y la gravedad decapitaron primero al 12 y luego cada número de mi estructura. Hace cuánto estoy viviendo con un tiempo prestado? Hace cuánto dejé de correr siguiendo la moneda que gira cada vez más y más lejos de mi? ¡Que la física se apiade de nosotros! Los miedos no me invaden, la tristeza no me aqueja, la esperanza me mira con recelo y la prisa se aburrió de mi pasividad. Pagué con sangre y saliva por la disciplina que me abriga, po...
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Cada una de mis habitaciones anhelan aquellos suspiros de medianoche. Decido arrancar de mi cuello los collares que tus dedos formarían al cerrarse como pinzas, la humedad que tu boca dejaría en mis pómulos o el desgaste de mis labios al recorrer cada parte de vos. El leitmotiv impone que querer es poder, pero contigo las posibilidades quedan recluidas en las vibrantes paredes de mi mente. Los gritos de impotencia repiquetean dentro mío y la impenetrable puerta de tu castillo disuelve las esperanzas que se animan a brotar de mi armadura, que tan débil está ante severas decepciones. Comprendo que no quieras verme, comprendo que mi antena transmita código morse y que tu receptor sea lastimosamente digital. Podremos acaso conjugar mi silueta en blanco y negro con tu imagen en color? Abandon (2018). Maryse Coin.
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De sol a sol en mi querida Bulgaria, recojo flores de los grandes campos. Admito que he pecado y ofendido a la pasividad, soy un trabajador empedernido. Encuentro paz en una momentánea contemplación, instantes que de manera productiva empleo para verte. Te grabo en color rosa sin ayuda de filtros, con simples mecanismos y artilugios arcaicos capturo tus miradas, tus risas, tus tímidos argumentos que no pueden disimular la solidez de su raíz bien arraigada en tus principios. El tañido de las campanas indica la vuelta al trabajo, donde arrancar rosas se vuelve cada vez más absurdo. De repente algo tan liviano en masa sobre mi espalda se hace tan o mas pesado que los días sin verte. Dejar mis anhelos y aspiraciones, mis pretensiones y curiosidades en el granero parece ser la estrategia mas plausible para ser un mero instrumento, una eficiente máquina. Mis caprichos me dejarán caer en un tobogán hacia tu boca, donde palabras y risas me empujarán hacia afuera como el humo de un géiser, resc...
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Construye tu castillo de naipes con botellas vacías y observa el espectáculo de vidrios estallar cuando el viento del tiempo se apropie del lejano cantar de la verdad. Por doquier verás estrellas que sangran destellos, murallas que que rompen patrones, estructuras amorfas que se salen de los moldes en busca de lo individual. Cadenas con eslabones gruesos como reglas, reglas de otros seguidas por anónimos, anónimos que se unen y con suerte en vida encuentran su camino. Las respuestas no llegarán por telégrafo, serán papeles rotos, mensajes en botellas dispersas en ultramar. La curiosa mezcla pendular entre la sublime locura y la aburrida cordura te mantendrán a flote entre arañas y sus telas, entre pájaros y sus ruidosos jolgorios, entre las hienas y sus perturbadoras sonrisas y risas.
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Mientras tu vaso está vacío, mi copa está llena. Pierdo tiempo pensando cómo actuar, se pasa el momento y aún más la vida elaborando la mejor forma de atraparte con mis palabras, de mantener cautivos tus oídos para que nunca quieras separarte de ellas, para que me permitas invitarte una copa contaminada con mis fantasías y así escuchar tus suaves y risueños delirios. Tu sonrisa es hermosa, pero la curiosa atracción de este alcohol la elevará a niveles helénicos y unirá nuestros dedos como los cabellos de una enredadera, o al menos eso prometió la alquimista que preparó este brebaje de amor. Desesperado, entrego mis últimas monedas de esperanza a la burda brujería y rezo al reloj para que súbitamente caigas en mis manos. Te ofrezco una canasta donde cada día dejaré humildes pensamientos que, con el tiempo, serán atrapantes poemas y delicados trazos de mis dedos que apostillan e invitan a sumergirse en un cuento sin fin, donde el tiempo no nos mueva un milímetro, donde la distancia sea p...

Estímulo y reacción.

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Todo en este mundo pende de un súbito juego de intereses y fuerzas que se imponen y contraponen. Un ejército avanza, el otro defiende; una bomba se lanza, un misil la intercepta; un bebé llora, una madre acude, un padre no sabe qué hacer, ignora; la daga ingresa al cuerpo, bacterias lo invaden mientras el sistema se apronta para desencadenar una serie interminable de contramarchas buscando preservar la inútil vida del huésped. Anticiparemos con una grata ansiedad movimientos por si ocurren, tendremos una larga lista de definiciones, procedimientos y protocolos para que el estímulo no nos tome por sorpresa. Pero qué sucede si el disparador nunca aparece? Al igual que una menstruación tendremos que evacuar y desmantelar los preparativos para reconstruirlos justo cuando la ilusión, la posibilidad y el entusiasmo perforen nuestra débil carne como una daga, cuando el coronel sentimental emita la alerta del misil erótico, cuando las ideas ajenas quieran flanquear y penetrar nuestro agreste y...
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Qué nos trajo hasta aquí? Una fracción de deber, de voluntad? Ascenso como un cohete propulsado hacia una luna que no espera, descenso en espiral gravitatoria a una verdad que en severas oportunidades es cruel como primer resaca. El escozor vendrá en pequeñas dosis, mientras que el alivio será efímero y fugaz. A cada paso un nuevo poro se irrita, se precipita hacia el exterior, busca demostrarle al sol que está vivo y al alma que los dolores tienen una representación física y palpable, que requiere atención, que invitan a gastar energía rascando, despegando la piel vieja, pues se necesita destruir lo viejo para crear algo nuevo. Otro cambio de piel se aproxima, es hora de cambiar el color de esa pared. Cambio de piel (2024). Lola Wheeler

Es necesario un vínculo

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Los sentidos son solo consumidores absolutos y pasivos de todo aquello que me rodea, pero que sería de ellos sin un buen lugar donde almacenar lo colectado? Agradezco a mis ojos haber capturado con tanto nivel de detalle tus frescos labios rojos, el diámetro de tus pupilas, la distancia entre la comisura de tus labios, la contracción de tu nariz al respirar, tu sonrisa tan clara, la determinación de tus cejas al explicarte y el ida y vuelta de tus ojos en la búsqueda de tanta información que hay en tu mente. Parece espeluznante el detalle de mis observaciones y estoy casi seguro de que nunca te observaste de la misma manera que lo hago yo, y es natural que así sea, convivimos tanto tiempo con nosotros mismos que ya damos por sentado qué y quiénes somos. En los momentos de pausa, recurro a mi memoria para revivir cada detalle. Son como una pintura fresca, intensos y resonantes en cada sentido, como si hubieran sido ayer. Me empujan hasta una esquina de mi habitación, me desbordan, me as...

Antes y después de tu aparición

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Me senté en el lugar más escondido, no me gusta estar en el centro, prefiero pasar desapercibido. Te paraste justo en la fila donde las baldosas terminan, tu mirada me volvió plastilina y tus dedos encontraron mi rostro cubierto por rulos y rizos de pelo castaño. Como por arte de magia, entre el desorden encontraste mi boca y descubriste mis ojos. Que dulce fue volver a verte, que vibrante tu apariencia, dopamínico tu ser. El lunar junto a tus labios será el norte de los besos, la herida en tu antebrazo derecho será el camino por el cual las yemas de mis dedos buscarán inútilmente curarte. Por desgracia el destino no me hizo curandero, o al menos no de heridas físicas. Si me dejás acompañarte en tu viaje, si me permitís unir las líneas de tus manos con las mías, si aceptás la pulsera que te hice con los hilos de mis prendas gastadas, aseguro y garantizo algo de futuro entre tanta turbulencia, unido por supuesto a una buena compañía. Tenemos un trato?
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El suero sigue decantando una decrépita gota de cordura, pero aún no he podido curarme. Los momentos pasan como naves espaciales, con años luz de diferencia y nuestras primitivas mentes solo alcanzan a procesar a un ritmo lento aquello tan superficial. La diferencia en la cadencia me exaspera, me revienta ser humano! Pero que suerte poder sentir. Que bueno que guardemos un punto débil, un flanco sin defender en esta guerra para que penetre aquello tan bello que aclara el mosaico que la vida ha ennegrecido. Y no es casual quedarse sin munición cuando el reflejo asoma la cabeza, quién quisiera ametrallarse la razón sin piedad y diluirse como olor en el viento? Una luz a la distancia alcanzará a iluminar el sendero hacia la verdad. Las veces que el camino sea barro y los zapatos empasten voluntades, tu voz será el inquebrantable deseo de vida, la risa que le pondrá color al silencio. Pensamientos al viento (2020). S.P. Balcarcel
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Un granjero descansa sobre su rastrillo mientras observa al famoso alpinista. Puede que antaño hayan sido compañeros en el mismo colegio, pero ahora sus caminos están mucho más lejos que aquel punto común. Unos mugrosos billetes se abrigan en ese bolsillo, mientras aquel escalador de montañas tiene una cuenta con muchos ceros para soportar el costoso déficit de sus viajes. Un cuerpo enclenque se mantiene a duras penas sobre la tierra, frente a aquel corpulento y ejercitado envase. Variopintos discursos respaldados por prestigiosas academias dejan en vergüenza a un dialecto campestre apenas educado. Cómo encontrarán la misma sintonía? La rivalidad pone el acento sobre las diferencias y es más fácil encontrar patrones entre huellas dactilares que entre estos seres. Finalmente, deus ex machina! un niño los mira y señala la tierra, pues claro! Ambos seres interactúan con ella, uno la cultiva, otro la escala, pero al fin y al cabo ambos comen los frutos que en ella crecen. Anímense a encont...
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Los días se consumen como la cera de una vela, y así quiero que sea! La noche alcanza al día en un relevo interminable mientras yo cebo otro mate. La ventana de este viaje está bien sucia, o acaso serán mis ojos? Como sea, me presto, empaño el vidrio y con el codo lo limpio. Quisiera ver más allá de mi asiento, más allá de la semana, del mes, pero soy un niño que apenas gatea en estas tierras y temo abrumarme al planificar sobre suelo dudoso. La incertidumbre es el grillete de este turno, la resistencia al tensar el arco, la reducción de la cañería pública del pensar, la piedra en el zapato del distraído. El amarre no está tan firme como creía, mi templanza se pone a prueba y por momentos me siento como una vidriera vandalizada en medio del suburbio, rogando que no rompan a mis compañeros, rogando que no roben lo de adentro. Enfrento una epidemia de mal humor social en el último tramo del año, me curo con pequeñas dosis de golpecitos en la espalda y encuentros con amigos. A pesar de se...
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Tomo firme el cucharón y destapo la olla, un vapor del mejor caldo me invade y al probarlo me siento un elevado alquimista. La revolución de mis sentidos me arropa frente al caos y descontrol antihorario. Apoyo la cabeza en tu hombro, tu tatuaje rápidamente se funde en mi piel y se hace carne, lo compartimos. Los fríos anillos de tus dedos en mi espalda, bajarán la temperatura, serán la garantía de no quemarme y morir como un fénix impostor que olvidó cómo resucitar. Es esto una especie de encantamiento gitano? Cómo es posible que ingrese a la maquinaria hecho jirones y salga de traje y con una jocosa alegría? Qué clase de hechicería? Sos el aire que falta en la montaña para llegar a la cima, el pájaro que canta cada mañana, en pleno desierto una fuente de agua, refugio en medio del tiroteo, el deseo en pleno invierno de sol de enero. Sos el único trago en una noche difícil, el alivio que me permite olvidar. Vamos juntos a descansar, que una noche larga nos espera. Abrazos (2009). Enri...
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Usualmente apelo a una frialdad completamente lógica, a un análisis metódico y coherente de las situaciones. Soy como una boya,que resiste a las abrumadoras olas de este complejo mar de la modernidad y con un envidiable estoicismo se mantiene naturalmente a flote. Cada tanto, encuentro necesarias paradas técnicas en las cuales ajusto los calibres, aceito los pistones y reemplazo los engranajes que van quedando viejos. Es en esos momentos donde observo la maravillosa metrópolis emplazada, pero para mi desgracia, lastimosamente, siempre se acerca la misma pobre niña con su muñeco en brazos a zamarrear mi reluciente pantalón de vestir, e interrumpiendo mi esplendoroso instante de pecho inflado y nariz al horizonte realiza la misma pregunta: ¿Aún sentís? Es así que el chasquido de mi pensar destruye la frivolidad y me desembaraza del orgullo que pude haber fundado ignorando lo que me rodea. Y mi respuesta viene acompañada primero de odio, luego de reflexión y tras un suspiro con una tierna...

El operador colocó el rollo y todo empezó a girar

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Protagonistas de una película muda y una elegancia de antaño, las teclas del piano se movían junto a nuestros ojos. Posición privilegiada la mía puesto que te incluí en mi sueño y para satisfacer el deseo me incluí también, como un niño que tiene la potestad de materializar en el papel y dibuja tiernamente con sus lápices aquello que no tiene en la inmediata realidad pero que calma su ansiedad, confío la imaginación ayudará. Estamos en blanco y negro, tu boca se ve más oscura pero tus pómulos se aclaran al verme, mientras tanto, mis pupilas se dilatan y paso un cigarro de lado a lado, no es la primera vez que veo este film, pero no recuerdo en qué momento avanzo hacia ti. No me figuro en qué cuadro tomo tu mano, acomodo tu pelo y te hablo sin saber de nada, puesto que la vergüenza fue el niño que zapateando alejó las aves de las ideas. Aún así, tu voz es compasiva y entre risas me calmás, en armonías me recordás como sonaba la música que la tecnología de ese entonces no pudo guardar, l...
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"Se ha de dibujar una horca sin el muñeco y un espacio para poner las letras que se van diciendo. [...] El muñeco que se va dibujando tiene 6 partes, cabeza, cuerpo, dos brazos y dos piernas por lo que el jugador tiene 6 opciones de fallar." Cumple con el libro de tu vida mal llamado destino de acuerdo a tus creencias y no te desvíes de los trazos que marques en tu cuerpo, el diseño frente al espejo es claro, las lineas del tatuaje tienen un sentido concreto y burlarlo e ignorarlo traerá consecuencias desagradables, tales como incoherencias, excepciones a tu esencia, demolición de lo construido hasta ese día o una mera corrosión de la estructura, pero no temas, que antes de desvanecerte y ser otro, tendrás algunos intentos más. El interior no es frágil, no se quiebra como cristal ante el primer golpe, no muere el ahorcado ante el primer dibujo, los benevolentes jueces del consejo interior no sentencian ante la primer falta, es menester recibir los golpes suficientes para temp...
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Soy un servidor, dispuesto a ensuciar sus manos limpias por una buena causa, un noble caballero que protege dulces doncellas. Pero no sé confunda, también soy un cowboy con sed de duelo, un cazador con una presa en la mira, un volcán a punto de ebullición, azúcar a punto caramelo, un rascacielos en plena inauguración, un planeta brillante ante su observación. De la pasividad a la depredación, del inerte letargo a la más activa gangrena, cómo puedo rechazar los más profundos instintos, la más absurda costumbre por un refinado y delicado control? Mantener el agua inmóvil será un desafío ante la cuantitativa perturbación de los 100 grados, ante la ira latente y animal que brota desde la sangre ancestral. No tengo reparo alguno en dejar salir al monstruo, pero no quiero asumir la eventual responsabilidad de sus actos. Bien sé que toda libertad tiene un precio, pero en estos momentos, no tengo dinero. La cerveza [Retrato de Jaime Sabartés] (1901). Pablo Picasso.
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Y mientras una cerveza bajamos, y cartas barajamos, un robo en la tele se muestra, un asesinato y una protesta. Hacemos como que no pasa nada, mostramos un tenue lamento que dura apenas segundos mientras seguimos nuestras actividades de manera jocosa. Qué hacer sino?
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Al fin y al cabo me he salvado, nuevamente a la muerte he burlado. Una dama se me acercaba por la otra acera y un rayo de sol se escapaba entre el campanario y el viejo reloj, la oscuridad reclamó su presencia, el calor se escapó de mis manos, el vapor salía de mi boca y la gente se guardó en sus bolsillos. Nunca me sentí tan solo. En un vals, ella y yo bailamos, quizás para entrar en calor, quizás con otra intención. Me enredé en su vestido, me hice adicto a su miel y en el momento final, estiré la pata, me volví sobre mi espalda, en el suelo las hormigas contaban hasta 10 pero yo no me levantaba. Al verme inerte y sin interés, ella partió, se fue en busca de algo más divertido, de esto no hubo testigos, la gente volvió a las calles tras lo ocurrido y luego de miserables latidos recobré el sentido. Quién diría que haberme hecho el muerto surtiría efecto, un perdón ingenuo al destino le debo y para pagar el engaño un buen rezo. Quizás me toque la próxima, el boleto de la piedad fue pic...

Cada vez que te veo, una efímera posibilidad vuelve a mí

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Una suave música invade mis tímpanos y me sumerjo en un vaso con agua, sin branquias, pero sin miedo a ahogarme, sobrevivo a través de un sorbete que saqué hacia la superficie y así, vivo como un pez, esperando tu atención. Pero la fantasía marina dura poco, la rutina evapora el líquido y nos deja de lado moviéndonos lateralmente suplicando por algo de oxígeno. Suplico volver a verte pronto. Peces (1914). Henri Matisse
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-Y claro que mis ojos, de tanto leer, se secaron e irritaron! -Le dijo esa noche a su amigo. Al mismo tiempo, mi voluntad y mi sentir supieron ser amartillados por textos de pesado historial y gatillados contra su dueño, agujereando el espíritu infantil que, bajo un grueso acolchado, se encontraba guarnecido. Más no reniego de las grietas que la sabiduría imprime, o de ser el vehículo que reproduce una vasta cantidad de palabras ajenas, mucho menos de entregarme al abismo de la mezcla existencial en la lucha contra la ignorancia, solo que por momentos estalla en mí el humilde pedido de demorar las expediciones de mi mente hacia el más allá. Quisiera, caprichosamente, meditar y acallar los destellos que mueven mi interés, así como el hombre detiene estrepitosamente la raíz del árbol que invade su hogar o la insolencia de un niño con un golpe seco. Pero soy débil, débil ante la seducción del saber, ante la afrodisíaca curiosidad, ante el olor a libro nuevo, ante los ensayos psicológicos ...
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No me importa que hayas estado aquí durante el día, si te has ido ya dos veces por la noche. Calentaste un sillón esta mañana pero dejaste frío tu lado de la cama. Extendí mi mano por las sábanas, acaricié tu silueta imaginaria, y apoyando la cabeza en tu almohada, corté el silencio con una parva de lágrimas. Se humedeció el maquillaje por el llanto y se solidificó en la quietud de la madrugada. Atravesaba mis ojeras de punta a punta, conectaba mis pupilas y mis pómulos en un imperfecto trazo negro diluido, para película de terror era ideal o quizás para un desdichado video musical. Con paso cansino llegué a tu cuaderno que curiosamente rebozaba de vida, pero amargamente constaté mi condición, estaba muerta en vida, muerta en tu mente, muerta en tu papel. No recuerdo nada más, me miré al espejo pero no vi nada, los colores del apartamento cambiaron, mi ropa ya no convive con la tuya en el armario y mis joyas las porta otra persona. Woman Reading by a Window (1925). David Alison
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Recuerdo que cada miércoles, luego del colegio, subía a visitar al alfarero del 5to piso. Al principio me atrajo la curiosidad, luego, el hábito fue el otro polo del imán. Invertía cada día en una obra diferente, la música que acompañaba el desarrollo dependía de múltiples factores, a saber: el clima, los vientos políticos, el precio de la yerba mate, un texto nuevo que su novia le acercaba o hasta una idea loca en la radio, todo lo condicionaba, todo se convertía en papeles de colores que en el revuelo se adherían a su masa y se hacían carne en su obra. Cruzaba la puerta y lo encontraba en su sillón, se sentaba imitando al pensador, a una distancia precisa y determinada para juzgar lo realizado. Un católico diría que se creía Dios observando sus creaciones, aunque dudo que a su mente tan inquieta e inconformista le llegue alguna vez su séptimo día. Después de escuchar algún que otro tango e inhalar sin remedio un sahumerio, me sumergía en un trance y el ambiente se hacía fluido como l...
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Aquellos héroes que se forjan desde barro, se moldean y se templan al calor de la fragua, quienes son el faro de momentos lúgubres, de noches cerradas, el amparo ante las malas decisiones o el consuelo ante las pérdidas, también tienen vigencia o fecha de vencimiento. Querer revivirlos cuando todo ha cambiado sería un insulto a su memoria, una falta a la casualidad. Quizás sea mejor dejarlos dónde están, en el tiempo al que pertenecieron, recordarlos con todo lo bueno y lo malo, pues un roble en un clima apropiado, sería solo un ligustro en un clima hostil y diferente. De rode boom (1909). Piet Mondrian
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Siempre fui un gran dibujante. Adornaba cualquier superficie con trazos que podrían ser garabatos para miopes, pero arte para quien sabía mirar. Mis rivales deponían sus carbonillas ante mí y me dejaban el lugar en el trono del liderazgo, pero mi tortura siempre fue el color. Ni las sombras más profundas, ni los cuerpos más realistas, ni las perforaciones o elevaciones en el papel podían competir con la magia del color, esa asignatura pendiente, esa piedra en el zapato. Por eso, mi ilusión se enciende de a poco. Con tu aparición, la ruleta vuelve a girar, mi sonrisa ingenua e ilusa brota como cultivo de temporada desde sus más invisibles raíces al verte, tan suelta, con un tatuaje en el brazo y acuarelas en tu mano. Tu mirada me invita a pintar, a pintarte y a pintarme. Si me dejaras ver los paisajes con tus colores y recorrer las ciudades de tu mano, la noche estrellada cobraría vida y los girasoles nos mirarían a cada paso. Dejaría atrás la melancolía, y nos quedaríamos para siempre ...

Una pincelada sobre Simmel y las redes sociales

Se llaman círculos sociales a las distintas agrupaciones de individuos. Nuestro primer punto de contacto con la sociedad es el círculo familiar, luego el círculo escolar o educativo, y a medida que vamos creciendo y nos vamos relacionando con otras personas en diferentes ámbitos, podemos llegar a pertenecer a un círculo de amistades, de clubes o actividades y más adelante a un círculo laboral. Los círculos estaban muchas veces delimitados por un tiempo y espacio, pero con la llegada de las redes sociales esos límites se hacen más difusos y es posible estar en contacto a toda hora con gente del ámbito laboral, familiar, o de amistades al mismo tiempo. Es por ello que las redes sociales no son un círculo social en sí mismo, a pesar de que se preste a confusión si se observa el fenómeno desde el punto de vista de un perfil o un “yo virtual” inmerso en el ámbito de una aplicación que le da un marco de acción, las redes sociales reflejan así el cruce de los diferentes círculos sociales ya m...
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Cuándo fue la última vez que bailamos frente al sillón? Fue cuando rompimos el récord de quién toma más rápido su bebida o el día que la margarita deshojada dijo que me querías? Que infortunio vestir el vacío con mujerzuelas y la oscuridad con pitadas de cigarro. El camino trazado con perfume desaparece tras unos días pero el decorado con lágrimas permanece en mi memoria. Distorsiono recuerdos almidonados de alcohol, retuerzo ilusiones exagerando felicidades pasajeras con la esperanza de que duren más que el dolor. Lo complejo ya de aquel hecho es la miserable conformidad con el presente, el caprichoso retorno hacia el pasado y la inminente manifestación del futuro junto a esa incertidumbre de que lo que está por venir puede catapultarme al cielo eterno o hundirme en un cráter infinito, junto a la irremediable certeza de verme aquí con un libro en la mano, tal como yo quiero estar.
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A veces me pregunto: qué significa ser libre? Por qué carril debería ir para serlo? Acaso uno es libre cuando puede desfrutar del sol en una bella tarde de otoño? Cuando puede aflojar los tornillos del control y dedicarse sin más al llanto, sin reparo alguno a ser observado? Cuando puede escapar de una foto en la que no quiere salir? Cuando puede tirarse en el pasto seco de escarchas sucesivas a mirar el cielo, buscando formas en diversas nubes? Cuando uno elige dónde quiere vivir y con quién compartir vastos senderos, calles o montañas? La máxima libertad está a nuestro alcance? o la última y más absoluta libertad se consigue al tocar la última campana? Será que librándose de todo, consiguiendo la autonomía, la paz mental, la liviandad, uno puede liberarse así también de las celdas de la mente, de las persecuciones del subconsciente, de la voz interior que no sabe ya si callarse o intentar reemplazar el eco que dejó tu compañía? Me encantaría que te acercaras a mí, pero simplemente qu...
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No hay censura más eficaz que la impuesta por uno mismo. Quiero hablar, pero no quiero ser oído, quiero escribir pero mis palabras tan cargadas de metralla dejan charcos de sangre a su paso. Se necesita responsabilidad y mesura para no lanzar oraciones desafortunadas en cualquier dirección. No quiero herir los tímpanos de quienes tienen la sensibilidad y la amabilidad de oír, tampoco quiero irritar los ojos ni estimular lagrimales a mansalva, mucho menos provocar descargas de kilos y kilos de fuerza de mandíbulas, aunque sí me declaro totalmente culpable de desenredar pensamientos, de pretender ser el príncipe de bellas durmientes cerebrales o de avivar las llamas de los hornos de la memoria. Maldito sea el escritor de mi destino que no tuvo conmigo la compasión que yo tengo con el resto! Malditos los pensamientos que se alborotan y canturrean rogando salir a través de mis dedos, pues si no hay tinta, empañaré un vidrio y escribiré con mi aliento, o bien con un palo escribiré el solilo...

Las diferencias flotan como botellas, las similitudes se hunden en lo profundo

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"Las diferencias flotan como botellas, las similitudes se hunden en lo profundo" Esa fue la enseñanza que me dejó la pared escrita la noche anterior, la noche que la policía transformó al artista en delincuente. Me esfuerzo por sacarle punta al lápiz, por destripar las cáscaras de esta pared, pero la humedad ya vive dentro de mi y los hongos se han parapetado en las ideas, se han enquistado en las paredes de mis pulmones. Respiro muy de a poco, no reconozco el sol sin importar la estación. La posverdad me muestra escarcha en verano y nieve en invierno, pero nada es producto de mi imaginación. Cómo puedo emprender la revolución sin aliento? Cómo puedo jurarle al mercado ser competitivo si mis manos se llenaron del líquido que no tomé, por miedo a caer en la inmoralidad? Que alguien me socorra y me resguarde de las religiones, que me querrán abatido para reclutarme en sus filas; de la política que me pondrá del lado del tirador o de cara frente al paredón.
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En la antigua casona, donde la noche no conoce su fin, compartimos el mismo espacio, respiramos el mismo aire, aunque por desgracia no nos encontramos. Cada uno baila en un salón, cada uno practica sus movimientos en el aire, conjuga una pareja en solitario y por momentos me pregunto si podríamos unirnos en este rompecabezas social. Voy hasta la barra por una bebida, gravito como un planeta a tu alrededor, pero siempre me das la espalda. En el lado oscuro de tu luna se esconde la intriga, crece la curiosidad, se impone la incertidumbre y a su vez el hermetismo. Dejás rastros dispersos y cuando creo entenderlos, el patrón cambia, un callejón sin salida, una nueva espera, se hace día y espero como adolescente que sea la noche para verte florecer.
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Adelante soldadito, la valentía te anima a dar un paso hacia adelante, dos hacia el costado y tres hacia el frente de batalla. Súbete a un tanque o a un avión, tal vez no quieras volver, tal vez no debas volver. Que tal un submarino? La profundidad de tu alma hace juego con el océano. Adivino las palabras que te hacen reír, pero nadie las puede decir, ella está muy lejos, ella es un bosquejo entre las pinturas de tu atril. La recompensa llegará en otra vida, la incómoda paz de la rutina, el resentimiento no se va con nicotina, menos aún con la bebida. Adoro los finales felices, pero nunca participan quienes dan las directrices. De haber sabido como terminaba la historia hubiera elegido la demencia como salida de emergencia, entregando a la eternidad mi memoria.
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Se dice que somos todos iguales ante el Señor pero no todos somos iguales ante la luz de las viejas calles de esta ciudad. Mientras que la sombra de aquella dama da orgullo y denota un elevado status, la sombra sin sombra de un pobre miserable dará lástima y vergüenza social o colectiva. Se buscará obturar los focos que expongan los defectos de esta corrugada sociedad, necesitaremos edificios para confinar a las almas descarriadas, improductivas e incómodas, pues no es deseable la piedra en el engranaje social, solo se busca aceitar los mecanismos.
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Soñé que era un hombre. Tenía pelos en los brazos, en las piernas, tantos que hasta por momentos me creía mono. Me encontraba en una plaza, recostado sosteniendo una copa de vino en la mano derecha y apoyado en la otra. Miraba por encima de un parapeto jugando a identificar los olores que traía el viento, pero el destino no siempre es grato y me regaló una intempestiva pareja que pinchaba burbujas de silencio a cada paso, y vaya que eran expertos. De sus gargantas brotaban solo miserias, motivo suficiente para desear la muerte de mi bebida, para vaciar el envase y retirarme de allí, pues la paz que había encontrado se había escurrido. Soñé que era un hombre, aunque me sentía como un gorrión que no consigue llevarse la miga de pan que tanto trabajo costó encontrar, por miedo a las bulliciosas intervenciones humanas. Soñé que era un hombre, pero desperté y para bien o para mal, era verdad.
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Ayer un inmenso caos, hoy un silencio en la penumbra. Decibeles en pinceladas se manifiestan en mi casa: un sorbo de sopa, un ruido de mate, el temblor recordando aquel placer y la gotera que se esmera por penetrar cada rincón de estas 4 paredes. La caldera se olvidó de silbar, el corazón se olvidó cómo latir, mis piernas solo soportan el peso de mis codos y en consecuencia, mis manos el de mi cabeza. El frío del otoño congela esta postura, mientras que la niebla de mayo me esconde como el sol entre las nubes. Nada es como era antes, nunca lo fue, pero de repente alguien acelera la máquina de la vida y la espiral se empecina por llevarnos en ella, perdemos el ritmo de los cambios, la oruga desea envolverse en un capullo ya roto y el niño debajo espera una mariposa en ese preciso instante. Quién está fuera de lugar? Alguna que otra decepción florece y no todos logran estar contentos. Esta vez el Rey Midas no pudo convertir en oro todo lo que tocaba o deseaba.
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Bajamos juntos a desayunar, un vaso de leche para ti y un café amargo para mí. Aunque compartimos las mismas galletas de miel, afortunadamente nuestras manos se cruzan en el paquete y se produce una conexión entre tanta asimetría. Mientras yo leo el diario, vos dibujas con crayones. De vez en cuando miro de reojo qué estás haciendo, y es que tu imaginación proyectada en esa hoja es muchísimo más interesante que las noticias policiales o económicas. Dibujás una niña, un corazón, unas nubes, y un enorme sol, pero mi racionalidad y mi absurdo elitismo me llevan a reparar en que el sol está desproporcionado en relación a las nubes y que el corazón está torcido, por eso los adultos no deben entrometerse en los dibujos de los niños, solo deben observarlos y atenderlos con curiosidad para alcanzar la cercanía. Quién sabe si leíste mi mente, pero sin mirarme retocaste el corazón, lo agrandaste y ahora quedó como esperabas o esperábamos. Bien quisiera tener tiempo para redibujar nuestro corazón...
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He de confesarme, añoro esas tardes de otoño contigo. Compartíamos pitadas sobre un colchón de hojas secas que crujían con cada risa. Por momentos nos invadían insectos variopintos pero inofensivos, los agresivos en ese tablero eran otros. Mirábamos el cielo mientras el sol iluminaba nuestros pómulos, me daba lástima, no contaba con la suficiente fuerza para abrigarnos y por eso llevabas esa manta rosa que abandonaste al comenzar la primavera. Tu risa decoraba las pausas de mi relato y tu boca se volvía más tentadora a cada minuto. Recorríamos las calles del barrio sin rumbo exacto, viendo los autos pasar, los negocios cerrar y cerrada también la noche, solo las luces atestiguaban el encuentro de nuestras manos. Alguien de lejos nos creyó una sola persona, una única silueta en su corto horizonte, y fue de hecho un acierto poético. Todo era jolgorio hasta que la historia volvió a repetirse, perdiste tu encendedor en la plaza. Un lamento profundo me invadía cuando sabía que me quedaba si...
Volver del conflicto no siempre es bonito. Se busca entre la multitud la empatía negada durante la contienda, pero en lugar de encontrar la calidez se encuentra la miseria humana. La indiferencia y el individualismo se apoderan de sus almas y se manifiestan en máscaras de porcelana, frías y rígidas en apariencia, pero frágiles ante la minúscula señal del perjuicio. Cuando quieras dedicarte a tomar tu café, empujarán tu silla manchando tu ropa, llenarán de gritos tu espacio personal y cuestionarán tu silencio sin comprenderte, sin reconocer tu gallardía ni tus heridas.
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No pude dormir en toda la noche sabiendo lo que venía en mi agenda. Una escalada de situaciones desagradables y difíciles ocurrieron al despertarme. El espejo mostraba una profunda tristeza y en concordancia elegí un atuendo pertinente. Disfrazarse de luto es solo el postre de este nauseabundo plato principal. Solo el café puro comprado entre lágrimas es más negro que los sentimientos que me invaden, solo mi alma entiende el dolor que siento. El vestido no tocaba el suelo, mi sombrero no dejaba que la luz del sol cubra mi cara, solo el calor permeaba los guantes de cuero mientras el humo del cigarro ocupaba el espacio que las cuerdas vocales cedían con indiferencia. Una mezcla de sabores amargos, ácidos, metálicos como la sangre, putrefactos como la carne, insípidos como el vacío. Cerca del lecho de muerte (1915). Edvard Munch
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Luego del colegio, una niña pequeña fue al parque a remontar su barrilete. Se elevaba como un globo de helio, buscando naturalmente la compañía del viento, la libertad de la altura. Sería en sí misma una dulce fotografía cotidiana, pero el barrilete es mi mente y quién lo mantiene unido a la tierra sos vos. Qué sería de mi cordura sin vos? Cómo te divertirías sin mí?
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Cómo puedo respetarte si no te veo? No te creo. Seguir las convenciones es caminar sin botas por un sendero inundado y con la garantía de caer tarde o temprano en una boca de tormenta. No sería mejor mudarme a una manada distinta que no esté marcada y así tal vez no sentirme tan hereje cuando sea yo mismo y camine por el fleje de la moral preestablecida? Cortar con tijera los ductos de comunicación hacia los reclamos conservadores y antiguos, que vuelven tradicionalmente algunas veces al año con sus rígidas pautas y monótonos deberes, donde la libertad se paga con limosnas y la paz se consigue con vacías oraciones recitadas de memoria, para un adentro que no escucha, para un afuera que colapsa. Gólgota (1900). Edvard Munch 
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Adoro las reuniones con los otros nobles, aquellos opulentos encuentros repletos de bienes materiales que no necesitamos pero que tanto poder nos dan. Incluso hasta un artista retrata nuestra fortuna y falsa alegría para sentirnos un poco más eternos, pues Dios bien sabe que nuestra carne se pudrirá bajo tierra, pero nuestro linaje persistirá en el diario íntimo del gobernante de turno. Manipulo mi copa y pienso en el mañana, acaso valdrá la pena todo mi esfuerzo? Tolerar aburridas reuniones con Lores para perpetrar absurdas alianzas y pactos de no agresión, mancharme las manos de sangre y luego limpiarlas con billetes, vivir al límite acompañado de los soldados más valientes, tomando cada riesgo únicamente para no vivir como el resto de los mediocres de mi raza, que se conforman con roer unos pocos huesos como si fueran perros hasta la llegada del próximo salario. Todo ese sacrificio para asegurar el bienestar de las futuras generaciones. El egoísmo me invade cuando tomo conciencia de...
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Dos pestañas se encuentran en un lagrimal, quiso el destino se desprendan de su lugar para viajar hacia un rincón incómodo, indeseable para ellas que dejan de recibir la suave brisa diaria y el calor del sol para vivir en un lugar oscuro, donde el huésped menos hospitalario se encargará de castigarlas con humedad para expulsarlas de su hogar. Mientras tanto el dueño de ese apartamento acudirá molesto con su dedo a refregar el ojo hasta restaurar el status quo de su visión, hasta eliminar la molestia que no lo deja apreciar el bello paisaje de Montevideo. Me pregunto: Es el destino el que nos deja caer en lugares incómodos o somos nosotros quiénes vamos siguiendo, como Hansel y Gretel, las migas de la ruta de la incomodidad?
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Escucho un piano en mi cabeza, las notas son similares, rondan en la misma escala, se repiten súbitamente. No es Bach, no es Beethoven, no es Chopin, no es Mozart. Ausculto dispositivos electrónicos pero el sonido no sale de ellos, salgo a la calle y el eco del silencio me saluda montado en la neblina que tiñe esta triste mañana. La melodía persiste, varía su cadencia, acelera la marcha y luego vuelve a suavizarse como si fuera una película de suspenso. Parece un auto a punto de estrellarse y la consecuente vida se manifiesta en el retrovisor. Me siento, me acuesto, cierro los ojos y nada parece silenciarla, su voz viene a través del horizonte, no tiene paz. El murmullo de quienes me observan recorrer mi cuarto de un lado al otro se hace presente. Mis pies soplan las pelusas en un fatídico ir y venir, los mosquitos vuelan en una dirección y deben recalcular la trayectoria, mi gato volvió desde el quinto sueño para observarme molesto con ojos entreabiertos, el marcapasos se sorprende pu...
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Por la mañana noté que mis ojeras se habían engrosado, lo hubiera dejado pasar pero lo curioso es que solo un ojo tenía una de un tamaño significativo, la otra mantenía medidas inversamente proporcionales a las escasas horas de sueño. Dejé pasar las horas, dejé pasar un día y la ojera derecha seguía creciendo. Fiel a mi condición de ser humano, decidí apretarlo. Se sentía algo blando, cedía ante la presión de mis dedos, por lo que decidí hacer un poco más de fuerza y de una manera repugnante saltó el lagrimal como corredor de obstáculos y se posó por fuera. Al principio creí que era una burbuja, luego noté que tenía forma de gota. El instinto me susurró al oído que tome una aguja, la empape en alcohol y proceda a desinflar esa masa transparente. Para mi sorpresa, la aguja no la perforaba, desistí después de 5 intentos y pensé que la gravedad y la fuerza de mis párpados podrían hacer que caiga como granizo del cielo. Contra todo pronóstico siguió ahí, colgando de mi ojo. Pasaron semanas...
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En el viejo aljibe tiraba piedras pues ya no tenía monedas. Mi monedero se cansó de que mis deseos queden solo en pretensiones y no en hechos. No tenía más lágrimas para derramar y mis esperanzas duraban menos que el silencio en plena avenida. Ni los letreros se encendían, ya no querían contabilizar mis pérdidas. Las ramas se deshacen, caen de los árboles pero nadie las está podando. Siento un temblor en los tímpanos, cubro mis oídos con las palmas de mis manos, como si saliera música de ellas, pero estoy tratando de evitar el sonido punzante que me acerca el destino. Cierro a su vez los ojos para obturar el presente, para cancelar ya dos de mis sentidos, pero todo es inútil, las hojas caídas me envuelven en un remolino, las tazas de café se mueven cada vez más rápido, se tambalean y hacen sonar los pequeños platos que las sostienen, sucios ya después de tantos años. Los hombres conversan cada vez más fuerte, callan las voces de las mujeres que parecen no existir en este cuento. Confli...
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Miro por la ventana, los vidrios están tan limpios que veo mi reflejo en ellos. Pero ese reflejo no es exacto, o al menos, no es como el recuerdo matutino cuando me desperté. Bueno, es lógico, es el mediodía, no soy exactamente el mismo que hace unas horas, no tengo la misma energía ni la misma paz, ni la misma paciencia. Pero sacudo la cabeza como un perro, no es eso a lo que me refiero, presto más atención y de repente tengo ojos de gato, veo con ellos con curiosidad, con atención veo cada movimiento en el pavimento. Tengo oídos de gato, de repente todo hace mucho ruido, más que de costumbre. Todo es especialmente irritable (o yo soy más sensible). No tengo bigotes, quizás por eso mi equilibrio esté algo degradado, aunque sí pelaje y el calor me invade, pero a pesar de ello no transpiro. Qué me ocurre? A mi alrededor no hay respuesta, quien debería estar tomando una siesta soy yo y la cama está completamente tendida. Yo soy mi dueño o acaso, mi dueño donde está? Será que me estoy pro...
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 Tan solo un año ha pasado de nuestro casamiento y acaba de cumplirse un mes de tu partida. Empiezo cada día rogando que vuelvas, me pregunto si algún día cesará este martirio. Día por medio me despierto asustado de madrugada a causa de la pesadilla en la que sos protagonista. Te veo a lo lejos de espaldas, veo el vestido de bodas que eligió tu madre y mientras me acerco tomando fuerza a cada paso, conteniendo la emoción y la explosión de lágrimas y levanto tu velo, descubro que tus ojos están cerrados, tus labios sellados y las manos que sostienen el ramo de rosas se hacen polvo con el viento, tu esqueleto se hace presente y tu voz invade mis oídos, de pronto vive en mi cabeza, susurra internamente palabras de afecto que mis ojos transforman en dolor y terror. Afortunadamente, grillo, lloro, imploro salir pidiendo la hora al referí y despierto con el corazón latiendo tan rápido como cuando te tenía frente a mí, pero por un motivo totalmente diferente. Sé que ha pasado poco tiempo,...
El sol había caído en la ciudad cuando de repente un niño se sentó a mi lado. Repartía arbitraria y equitativamente su mirada entre mi cuerpo y el suelo. Empecé a sentirme un poco incómodo pero traté de controlar mis sentimientos para no ofenderlo, al fin y al cabo, él me resultaba algo familiar, me traía recuerdos añejos. Crucé las piernas y él hizo lo mismo, casualidad? Neuronas espejo? Quién sabe. Me senté como indio y él lo replicó, me causó gracia hasta que llegó a imitar todos mis movimientos de forma burlona. Entré en el juego como un tonto y pensaba que tenía que hacer algo que él no pueda repetir y justo ahí fue cuando se me ocurrió la más infame de las ideas. Decidí sacar algunos billetes de mí bolsillo y sostenerlos entre los dedos. El niño se quedó petrificado, pasaron algunos segundos hasta que lo miré y descubrí lágrimas en sus pómulos. El niño no tenía dinero, no tenía ni siquiera zapatos, mi egoísmo me había tapado los ojos. Le extendí la mano, le pedí disculpas y nos p...
Ha de ser muy temprano, ni los pájaros han despertado, aunque no tan temprano pues escuché el canto del gallo, o quizás lo he soñado. Despierto o dormido, apronto unos mates, me siento en el suelo y miro por la ventana, la brisa me acompaña esta mañana y si los pájaros no cantan, yo romperé en silencio de esta jornada. Menudo susto me llevo cuando la voz no sale de la caja, susto que dura poco, pues, lo habitual solo nos afecta de manera temporal y cada vez un poco menos. No puedo cantar porque no te vi pasar. No pasaste por mi casa para llegar a tu objetivo matinal, comprar el diario de literatura que cada noche el centro de estudiantes prepara para personas sensibles como vos. Yo de literatura no entiendo nada, pero el día que entre mates me leíste los poemas del 22 de julio, quedé fascinado por tu pasión. A veces importa más quien transmite el mensaje que su contenido, no? Zarandeando recuerdos sin vos y sin voz, espero. Ciertamente de nada vale mi lírica si no estás para escucharla...
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Cierra tus ojos, e igual me verás. Cierra tu boca y aún así degustarás el vino en tus labios. Aunque no respires, el perfume quedará grabado para siempre en tu mente. Embrujo, truco o delirio? Mis sentidos se ríen de mí a cada momento. Cuando estás frente a mí despiertan todo tipo de estímulos, hormonas y reacciones, pero si te dejo ir, me jugarán malas pasadas apoyándose en los recuerdos, torturándome sin piedad o miramiento. He de meditar para tolerar tu ausencia, he de invocar al control para no quedar cautivo de los sentimientos que se empecinan por evocar aquellos gratos momentos. Caigo en la cuenta y mi estado natural es sin dudas la abstinencia, pues mendigo por las calles algo de cariño y tu olor está en cada árbol, las publicidades tienen tu cara, en la radio, los locutores usan tus palabras y en las calles escuché más de una vez tu risa. Doy vueltas sobre mi eje, observo a mi alrededor perseguido, confundido. Cerré mis ojos Tapé mis oídos Como dije al principio Nada de esto h...