Miro por la ventana, los vidrios están tan limpios que veo mi reflejo en ellos. Pero ese reflejo no es exacto, o al menos, no es como el recuerdo matutino cuando me desperté. Bueno, es lógico, es el mediodía, no soy exactamente el mismo que hace unas horas, no tengo la misma energía ni la misma paz, ni la misma paciencia.
Pero sacudo la cabeza como un perro, no es eso a lo que me refiero, presto más atención y de repente tengo ojos de gato, veo con ellos con curiosidad, con atención veo cada movimiento en el pavimento. Tengo oídos de gato, de repente todo hace mucho ruido, más que de costumbre. Todo es especialmente irritable (o yo soy más sensible).
No tengo bigotes, quizás por eso mi equilibrio esté algo degradado, aunque sí pelaje y el calor me invade, pero a pesar de ello no transpiro. Qué me ocurre? A mi alrededor no hay respuesta, quien debería estar tomando una siesta soy yo y la cama está completamente tendida.
Yo soy mi dueño o acaso, mi dueño donde está?
Será que me estoy proyectando en mi mascota? Si él está en la ventana, dónde estoy yo?

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