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Mostrando las entradas de julio, 2013

Carta de Van Gogh a Theo.

Libertad! "Un pájaro enjaulado en primavera sabe poderosamente bien que hay algo para lo cual serviría, siente poderosamente bien que hay algo para hacer , pero no puede hacerlo. ¿Qué será? no lo recuerda bien: luego, tiene ideas vagas y se dice: "los demás hacen sus nidos y tienen sus pequeños y los crían"; y luego se golpea el cráneo contra los barrotes de la jaula. Y la jaula queda ahí y el pájaro está loco de dolor." "Ese es un holgazán", dice otro pájaro que pasa, "ese es una especie de rentista". Empero el prisionero vive y no muere, nada aparece por fuera de lo que le pasa adentro; está bien de salud, está más o menos alegre bajo los rayos del sol. Pero viene la estación de las migraciones. Ataque de melancolía. "Sin embargo - dicen los niños que lo cuidan en su jaula -, tiene todo lo que necesita". Pero él sigue mirando, afuera, el cielo hinchado, cargado de tormenta, y siente, dentro de sí, rebelión contra la...

Desvanecido.-

"Es un poeta, un hombre que escribe versos maravillosos, inspirado en el amor que siente por su mujer, en la suavidad de su pelo, en la angulosidad de sus rasgos únicos, en la profundidad de su mirada, en la belleza de sus ojos" Ella armó las valijas y se fue, la miró desde el balcón. Tomando coca-cola, fumando un cigarrillo, haciendo lo posible para guardar la lágrima en el bolsillo. Se sentó frente al monitor pensando en qué iba a hacer ahora, buscó el cenicero ya que no quería quemar su alfombra, la que ella había comprado, se vistió y salió al bar, al encuentro con la rosa más entregada de la noche. Alguien tenía que tapar sus agujeros, alguien tenía que rellenar el muro, y cuando ese alguien es cualquiera todo carece de importancia, no importan ropas, edades, y menos la moral. Con buenos modales la arrastró levemente hacia su casa, a su cama más específicamente, la desnudó, la envolvió en sábanas tibias y se desveló con ella. Su sed se marchó pero algo no ce...

El bar.-

Antes era un iluso, ahora estoy sin trabajo. ¡Como cambia uno de profesión en tan poco tiempo! Corro al bar, cantinera sírvame algo de esa gran bodega. Me preparó un brebaje, algo especial de su coctelera, las mejores gotitas del dulce licor envueltas de esa felicidad implícita. Acomodando mi silla, me acerqué a la mesa tan sólida, respiré profundo y bebí. Plegarias y suspiros adornaban el aire tan velozmente, guirnaldas se multiplicaban ante mis ojos, era tarde, había entrado en trance. Aturdido, distraído me dejé caer sobre mi lecho, los problemas me azotarán mañana, el día me atacará pronto.

Recuerdos residuales (boceto)

Cuando uno deja a la mente volar y navegar libre por los mares de la incoherencia pasa lo siguiente: Hombre que espanta el humo del cigarro de ayer. Una mirada cruel de la mujer de la esquina, el viejo maldice al joven que lo acaba de pisar. La lluvia que espera mojar, y otra vez salto la cuerda, vuelvo a empezar. Empaco mis cosas, rompo la puerta para salir, enciendo el cigarro, incinero mi pasado y predigo mi futuro. Me subo al primer bondi que encuentre, sin camino ni destino, un lugar lejos de todo, un lugar donde pensar. Sea el campo, sea la ciudad me quiero escapar. Pedazos de espejo clavados en mi piel me asustan, mi cara demacrada por los hilos del amor y la sangre brota hasta agotarme, la hemorragia llega despacio. Me siento a tu lado te invito una copa y te digo al oído: "no espero respuesta pero por algo he venido" No busco un techo, busco la casa, no busco la casa, busco el hogar. El mejor papel, el mejor actor enmascarado, la mejor escena e...

Yoko Ono.-

Cuando te veo tengo presente la imagen de Yoko, te encuentro algún parecido, será tu pelo largo liso sin diversión o tus ojos reflejados en tus anteojos, al menos Yoko sonreía de vez en cuando. No te esfuerces en querer pasar desapercibida, te sale excelente. Animal solitario, me veo en tu tristeza y siento el frío quemar al entrar en tu aura, silenciosa como insignificante. Tan independiente como fría, no poses nunca no hay fotografía para vos en ese paisaje.

Querido diario...

Hoy te invoco, lleno tus hojas con tinta nueva, fluído de mi corazón sangrando dolor y presión. Oh Córdoba, extraño tus rutas. Guardo en tus sierras aquel atractivo original, aquella paz con la que tuve contacto al menos por una semana. Esquirlas de memoria vuelan, arde en mis venas la dura realidad, si tuviera algo con que e s c a p a r m e ...