El operador colocó el rollo y todo empezó a girar
Protagonistas de una película muda y una elegancia de antaño, las teclas del piano se movían junto a nuestros ojos. Posición privilegiada la mía puesto que te incluí en mi sueño y para satisfacer el deseo me incluí también, como un niño que tiene la potestad de materializar en el papel y dibuja tiernamente con sus lápices aquello que no tiene en la inmediata realidad pero que calma su ansiedad, confío la imaginación ayudará.
Estamos en blanco y negro, tu boca se ve más oscura pero tus pómulos se aclaran al verme, mientras tanto, mis pupilas se dilatan y paso un cigarro de lado a lado, no es la primera vez que veo este film, pero no recuerdo en qué momento avanzo hacia ti. No me figuro en qué cuadro tomo tu mano, acomodo tu pelo y te hablo sin saber de nada, puesto que la vergüenza fue el niño que zapateando alejó las aves de las ideas. Aún así, tu voz es compasiva y entre risas me calmás, en armonías me recordás como sonaba la música que la tecnología de ese entonces no pudo guardar, la banda de sonido vuelve a su posición y tu tarareo aporta la semilla del árbol musical. Todo encuentra una curiosa posición en tu presencia
Am Ende, du bist alles.
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