Adelante soldadito, la valentía te anima a dar un paso hacia adelante, dos hacia el costado y tres hacia el frente de batalla.

Súbete a un tanque o a un avión, tal vez no quieras volver, tal vez no debas volver.

Que tal un submarino? La profundidad de tu alma hace juego con el océano. Adivino las palabras que te hacen reír, pero nadie las puede decir, ella está muy lejos, ella es un bosquejo entre las pinturas de tu atril. La recompensa llegará en otra vida, la incómoda paz de la rutina, el resentimiento no se va con nicotina, menos aún con la bebida.

Adoro los finales felices, pero nunca participan quienes dan las directrices. De haber sabido como terminaba la historia hubiera elegido la demencia como salida de emergencia, entregando a la eternidad mi memoria.




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