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Mostrando las entradas de febrero, 2024
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Miro por la ventana, los vidrios están tan limpios que veo mi reflejo en ellos. Pero ese reflejo no es exacto, o al menos, no es como el recuerdo matutino cuando me desperté. Bueno, es lógico, es el mediodía, no soy exactamente el mismo que hace unas horas, no tengo la misma energía ni la misma paz, ni la misma paciencia. Pero sacudo la cabeza como un perro, no es eso a lo que me refiero, presto más atención y de repente tengo ojos de gato, veo con ellos con curiosidad, con atención veo cada movimiento en el pavimento. Tengo oídos de gato, de repente todo hace mucho ruido, más que de costumbre. Todo es especialmente irritable (o yo soy más sensible). No tengo bigotes, quizás por eso mi equilibrio esté algo degradado, aunque sí pelaje y el calor me invade, pero a pesar de ello no transpiro. Qué me ocurre? A mi alrededor no hay respuesta, quien debería estar tomando una siesta soy yo y la cama está completamente tendida. Yo soy mi dueño o acaso, mi dueño donde está? Será que me estoy pro...
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 Tan solo un año ha pasado de nuestro casamiento y acaba de cumplirse un mes de tu partida. Empiezo cada día rogando que vuelvas, me pregunto si algún día cesará este martirio. Día por medio me despierto asustado de madrugada a causa de la pesadilla en la que sos protagonista. Te veo a lo lejos de espaldas, veo el vestido de bodas que eligió tu madre y mientras me acerco tomando fuerza a cada paso, conteniendo la emoción y la explosión de lágrimas y levanto tu velo, descubro que tus ojos están cerrados, tus labios sellados y las manos que sostienen el ramo de rosas se hacen polvo con el viento, tu esqueleto se hace presente y tu voz invade mis oídos, de pronto vive en mi cabeza, susurra internamente palabras de afecto que mis ojos transforman en dolor y terror. Afortunadamente, grillo, lloro, imploro salir pidiendo la hora al referí y despierto con el corazón latiendo tan rápido como cuando te tenía frente a mí, pero por un motivo totalmente diferente. Sé que ha pasado poco tiempo,...
El sol había caído en la ciudad cuando de repente un niño se sentó a mi lado. Repartía arbitraria y equitativamente su mirada entre mi cuerpo y el suelo. Empecé a sentirme un poco incómodo pero traté de controlar mis sentimientos para no ofenderlo, al fin y al cabo, él me resultaba algo familiar, me traía recuerdos añejos. Crucé las piernas y él hizo lo mismo, casualidad? Neuronas espejo? Quién sabe. Me senté como indio y él lo replicó, me causó gracia hasta que llegó a imitar todos mis movimientos de forma burlona. Entré en el juego como un tonto y pensaba que tenía que hacer algo que él no pueda repetir y justo ahí fue cuando se me ocurrió la más infame de las ideas. Decidí sacar algunos billetes de mí bolsillo y sostenerlos entre los dedos. El niño se quedó petrificado, pasaron algunos segundos hasta que lo miré y descubrí lágrimas en sus pómulos. El niño no tenía dinero, no tenía ni siquiera zapatos, mi egoísmo me había tapado los ojos. Le extendí la mano, le pedí disculpas y nos p...
Ha de ser muy temprano, ni los pájaros han despertado, aunque no tan temprano pues escuché el canto del gallo, o quizás lo he soñado. Despierto o dormido, apronto unos mates, me siento en el suelo y miro por la ventana, la brisa me acompaña esta mañana y si los pájaros no cantan, yo romperé en silencio de esta jornada. Menudo susto me llevo cuando la voz no sale de la caja, susto que dura poco, pues, lo habitual solo nos afecta de manera temporal y cada vez un poco menos. No puedo cantar porque no te vi pasar. No pasaste por mi casa para llegar a tu objetivo matinal, comprar el diario de literatura que cada noche el centro de estudiantes prepara para personas sensibles como vos. Yo de literatura no entiendo nada, pero el día que entre mates me leíste los poemas del 22 de julio, quedé fascinado por tu pasión. A veces importa más quien transmite el mensaje que su contenido, no? Zarandeando recuerdos sin vos y sin voz, espero. Ciertamente de nada vale mi lírica si no estás para escucharla...
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Cierra tus ojos, e igual me verás. Cierra tu boca y aún así degustarás el vino en tus labios. Aunque no respires, el perfume quedará grabado para siempre en tu mente. Embrujo, truco o delirio? Mis sentidos se ríen de mí a cada momento. Cuando estás frente a mí despiertan todo tipo de estímulos, hormonas y reacciones, pero si te dejo ir, me jugarán malas pasadas apoyándose en los recuerdos, torturándome sin piedad o miramiento. He de meditar para tolerar tu ausencia, he de invocar al control para no quedar cautivo de los sentimientos que se empecinan por evocar aquellos gratos momentos. Caigo en la cuenta y mi estado natural es sin dudas la abstinencia, pues mendigo por las calles algo de cariño y tu olor está en cada árbol, las publicidades tienen tu cara, en la radio, los locutores usan tus palabras y en las calles escuché más de una vez tu risa. Doy vueltas sobre mi eje, observo a mi alrededor perseguido, confundido. Cerré mis ojos Tapé mis oídos Como dije al principio Nada de esto h...

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda

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Cambié de lugar, mi punto de partida yace unos cuantos kilómetros detrás. Cambié de aire, desconozco de niveles de contaminación pero el olor a río o a playa dice presente. Cambié de ritmo, abandoné cierto grado de ansiedad y estrés, aunque momentáneamente retornan para hacerse carne en mí. Paulatinamente cambié mis expresiones, al entregarse sin más y abrazar una nueva cultura es natural que el vocabulario cambie. Sin embargo, hay algo impreso en el alma, hay un viento que erosionó por años y dejó marcas tangibles, que sospecho y lamento, son difíciles de borrar y cualquiera que preste algo de atención notará. Podrás cambiar muchas cosas, pero en lo profundo, la marca de Caín siempre estará allí. Por más que la cepilles durante el aseo, por más que le tatúes algo encima, por más que la ocultes bajo un vendaje o incluso arranques de tu piel ese tramo, seguirá allí. Asumo la triste y repugnante realidad con decepción. De repente comprendo que no hay nada a mi alcance para remediar mi co...

Acerca de esta soledad

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Ciertamente no es un estado natural. Desde embriones estamos acompañados, ya sea en el vientre o en las manos de un científico, almacenados en laboratorios de alta complejidad. Tampoco en la infancia, donde nuestros compañeros son la primera inducción a escala media de la vida en sociedad. Es en la adolescencia donde probamos el fruto de la soledad con ahínco, donde contamos con una pizca de libertad y/o posibilidad de elegirla y justo en ese momento, algunos la rechazan con vehemencia y tristeza, mientras que otros encontramos la reflexión, la introspección, la reivindicación a la imaginación, momentos en los que como un espejo, el aire nos muestra nuestro reflejo y decidimos escucharlo, aceptando su insípida compañía. El autoconocimiento le dará un sentido gratificante a esos instantes, aunque como dije al comienzo, no es un estado natural. Aquellos que la repudian tendrán todo tipo de cuestionamientos, incomprensiones y hasta en los casos más extremos, acusaciones, interpelaciones o...
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No te entregues de manera completa al sueño; no te entregues a las manos de ese primo de la muerte sin haber dejado una cuerda en la vigilia para traerte de regreso. El despertador sabrá traerte del sueño más profundo de la manera más fría y objetiva, oponiéndose a las felicidades ficticias y realidades paralelas ideadas por tu psiquis. De nada sirve el capricho juvenil, puesto que una vez despierto fuiste devuelto nuevamente a la vida y el hilo del relato del cual te privaron ya no volverá a su origen. Pero si aún así ignoras mi advertencia y decides entregarte, que sea por un largo trecho y que los telares de la inconsciencia remienden los huecos hechos por la rutina. Inspiración: El sueño (1937). Salvador Dalí