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Mostrando las entradas de diciembre, 2023
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No es acaso maravilloso ver cómo la juventud expresa y gasta su energía de manera conjunta en ese baile? Baile que los hace iguales, los convierte en una pequeña comunidad en la que cada uno abandona su libertad individual, olvidando sus ventajas, miedos, dinero o recuerdos. Pero me pregunto: qué hacemos aquí sentados y en mesas diferentes? Pero algo más que aire se interpone entre nosotros, veo que estás bien acompañado. No sería una buena idea que dejes de darme la espalda y que me tomes en tus brazos para unirnos a la muchedumbre y tal vez, quién sabe? Se borre de nosotros esa amarga expresión de infelicidad? Inspiración: Estudio (1914). Rafael Barradas.

Ya no escribo y lo escrito se ha ido

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Quemé el papel en mis manos mientras las letras se esfumaban en la combustión. Las cenizas caían en mis piernas pero no sentía el dolor, mis ojos, iluminados por el fuego, ponían atención y mi alma sufría como animal que debe abandonar su hogar, dejando atrás tanto empeño y esfuerzo en su creación. Quemé cada nota del cuaderno, me convertí en asesino del cuerpo en tinta de cada uno de mis demonios, más no de su alma que susurra palabras sueltas por las noches a modo de venganza. Quisiera ser el verdugo de mis fantasmas, colgarlos en la plaza pública del olvido, descolgar los cuadros tristes que pintaron en mis ojos, borrar con alcohol el estigma en mi mente, enfriar mi rostro con algún vaso, y quedarme días enteros bajo la lluvia esperando a que el maquillaje gris se corra sin esfuerzo, sin acciones.
Apaga las luces de mi casa, enciende las de mi corazón. Apresúrate que el jazz no suena tan alto, que el cigarro no se apagó. El desafío más grande es portar ese vestido, recorrer esos zapatos. Solo tengo una rosa para regalarte aunque no creas que es para vos. Tu risa me acerca, mi mirada te aleja, la promesa de un amor es cosa seria y la noche apenas comienza. La música te envuelve, el ritmo reclama un beso carmesí, un roce de tus manos o en ultima instancia, un gesto negativo que haga callar los acordes, un doloroso viaje de regreso a mi casa vacía de soledad pero tan plagada e invadida por tus recuerdos, que paulatinamente decorarán con fotos imaginarias cada centímetro de mi hogar, de mi lecho, de mi mente.

Amor político

No pretendas que me quede inmutable como pozo de agua tras recibir tu piedra, aunque tampoco seré agresivo como una catarata o un río crecido, los extremos no van conmigo. Negociemos, hagamos un trato y seamos audaces políticos cuidando pequeñas quintas de poder para nuestra gente. Negociemos fríamente pues eso somos, ridículas calculadoras buscando el mejor resultado, optimizando ganancias, reduciendo impactos.
La persiana bajaba imparable, su cuerda pedía el descenso como una adicta pero a pesar del deseo, no se puede ir más allá del suelo. El piso de cerámica se interpone entre la oscuridad absoluta y una rendija de luz. Oscuridad o no, me da igual! Si aunque use los ojos no hay nada más que siluetas homogéneas sosteniendo microcomputadoras que curiosamente los vuelven ciegos. El molde de la moda los comulga en cuanto a tallas, accesorios, cortes de pelo o prendas. Ya los unía la cualidad de ser personas, de tener un alma, un cuerpo, un corazón que late frente a injusticias y pasiones, pero la vorágine y el mercado los hace parecerse aún más. Mi nervio óptico ha sido condenado a la monotonía, a la comodidad. Romperé mi tabique, cerraré mis fosas para dejar de oler el asqueroso perfume importado decretado por la influencer de la pantalla gigante. Por favor, desconecta mis sentidos de la modernidad.
En un auto a toda velocidad, el viento le sacará espacio a la voz de tu inconsciente. La concentración que demanda la ruta te impide reflexionar sobre la pregunta más resonante de los últimos tiempos "qué querés realmente?". El único factor que pudo y podrá salvarte es la música, por suerte el estéreo está disponible a un gesto de distancia. Suena Pequeña Orquesta Reincidentes, el corazón conecta con cada nota del contrabajo y la velocidad empieza a descender. Lógicamente no baja por arte de magia, es consecuencia de relajar el pie del acelerador. Cómo cuesta por momentos hacerse cargo de las responsabilidades... Las intenciones brotan desde el interior, la racionalidad sopesa y los sentimientos reclaman acción y reacción. Segundos críticos de fuerzas contrapuestas se manifiestan en cuotas, algún grito pelado, un silencio interminable seguido de una lágrima que se abre camino por una barba florecida y descuidada, una descarga sobre el manubrio que sufre algunos kilos de fuer...
Mucho ruido a la vuelta de la esquina, mientras en un callejón sin salida, un libro limpia mi herida. A pesar de mi silencio hay comunicación, mi corazón manifiesta un curioso código morse adaptado que envía un " S.O.S " camuflado por el orgullo, mientras una lágrima se escurre por mis pómulos. Acudo al encuentro de la sorpresa, mis ojos serán la puerta de entrada a lo imprevisible. Reacciono a cada miedo, a cada momento intrépido, a cada aprieto del personaje. La trama será el sedante que mis emociones necesitan. He de encontrar un equilibrio entre la fluidez de las páginas y la proyección de mi imaginación en el cielo celeste, junto al sol que gratuitamente ilumina las hojas.