Construye tu castillo de naipes con botellas vacías y observa el espectáculo de vidrios estallar cuando el viento del tiempo se apropie del lejano cantar de la verdad.
Por doquier verás estrellas que sangran destellos, murallas que que rompen patrones, estructuras amorfas que se salen de los moldes en busca de lo individual. Cadenas con eslabones gruesos como reglas, reglas de otros seguidas por anónimos, anónimos que se unen y con suerte en vida encuentran su camino. Las respuestas no llegarán por telégrafo, serán papeles rotos, mensajes en botellas dispersas en ultramar. La curiosa mezcla pendular entre la sublime locura y la aburrida cordura te mantendrán a flote entre arañas y sus telas, entre pájaros y sus ruidosos jolgorios, entre las hienas y sus perturbadoras sonrisas y risas.
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