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Mostrando las entradas de noviembre, 2024
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Qué nos trajo hasta aquí? Una fracción de deber, de voluntad? Ascenso como un cohete propulsado hacia una luna que no espera, descenso en espiral gravitatoria a una verdad que en severas oportunidades es cruel como primer resaca. El escozor vendrá en pequeñas dosis, mientras que el alivio será efímero y fugaz. A cada paso un nuevo poro se irrita, se precipita hacia el exterior, busca demostrarle al sol que está vivo y al alma que los dolores tienen una representación física y palpable, que requiere atención, que invitan a gastar energía rascando, despegando la piel vieja, pues se necesita destruir lo viejo para crear algo nuevo. Otro cambio de piel se aproxima, es hora de cambiar el color de esa pared. Cambio de piel (2024). Lola Wheeler

Es necesario un vínculo

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Los sentidos son solo consumidores absolutos y pasivos de todo aquello que me rodea, pero que sería de ellos sin un buen lugar donde almacenar lo colectado? Agradezco a mis ojos haber capturado con tanto nivel de detalle tus frescos labios rojos, el diámetro de tus pupilas, la distancia entre la comisura de tus labios, la contracción de tu nariz al respirar, tu sonrisa tan clara, la determinación de tus cejas al explicarte y el ida y vuelta de tus ojos en la búsqueda de tanta información que hay en tu mente. Parece espeluznante el detalle de mis observaciones y estoy casi seguro de que nunca te observaste de la misma manera que lo hago yo, y es natural que así sea, convivimos tanto tiempo con nosotros mismos que ya damos por sentado qué y quiénes somos. En los momentos de pausa, recurro a mi memoria para revivir cada detalle. Son como una pintura fresca, intensos y resonantes en cada sentido, como si hubieran sido ayer. Me empujan hasta una esquina de mi habitación, me desbordan, me as...

Antes y después de tu aparición

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Me senté en el lugar más escondido, no me gusta estar en el centro, prefiero pasar desapercibido. Te paraste justo en la fila donde las baldosas terminan, tu mirada me volvió plastilina y tus dedos encontraron mi rostro cubierto por rulos y rizos de pelo castaño. Como por arte de magia, entre el desorden encontraste mi boca y descubriste mis ojos. Que dulce fue volver a verte, que vibrante tu apariencia, dopamínico tu ser. El lunar junto a tus labios será el norte de los besos, la herida en tu antebrazo derecho será el camino por el cual las yemas de mis dedos buscarán inútilmente curarte. Por desgracia el destino no me hizo curandero, o al menos no de heridas físicas. Si me dejás acompañarte en tu viaje, si me permitís unir las líneas de tus manos con las mías, si aceptás la pulsera que te hice con los hilos de mis prendas gastadas, aseguro y garantizo algo de futuro entre tanta turbulencia, unido por supuesto a una buena compañía. Tenemos un trato?