Usualmente apelo a una frialdad completamente lógica, a un análisis metódico y coherente de las situaciones. Soy como una boya,que resiste a las abrumadoras olas de este complejo mar de la modernidad y con un envidiable estoicismo se mantiene naturalmente a flote. Cada tanto, encuentro necesarias paradas técnicas en las cuales ajusto los calibres, aceito los pistones y reemplazo los engranajes que van quedando viejos. Es en esos momentos donde observo la maravillosa metrópolis emplazada, pero para mi desgracia, lastimosamente, siempre se acerca la misma pobre niña con su muñeco en brazos a zamarrear mi reluciente pantalón de vestir, e interrumpiendo mi esplendoroso instante de pecho inflado y nariz al horizonte realiza la misma pregunta: ¿Aún sentís? Es así que el chasquido de mi pensar destruye la frivolidad y me desembaraza del orgullo que pude haber fundado ignorando lo que me rodea. Y mi respuesta viene acompañada primero de odio, luego de reflexión y tras un suspiro con una tierna...
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Mostrando las entradas de septiembre, 2024
El operador colocó el rollo y todo empezó a girar
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Martín Bassi
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Protagonistas de una película muda y una elegancia de antaño, las teclas del piano se movían junto a nuestros ojos. Posición privilegiada la mía puesto que te incluí en mi sueño y para satisfacer el deseo me incluí también, como un niño que tiene la potestad de materializar en el papel y dibuja tiernamente con sus lápices aquello que no tiene en la inmediata realidad pero que calma su ansiedad, confío la imaginación ayudará. Estamos en blanco y negro, tu boca se ve más oscura pero tus pómulos se aclaran al verme, mientras tanto, mis pupilas se dilatan y paso un cigarro de lado a lado, no es la primera vez que veo este film, pero no recuerdo en qué momento avanzo hacia ti. No me figuro en qué cuadro tomo tu mano, acomodo tu pelo y te hablo sin saber de nada, puesto que la vergüenza fue el niño que zapateando alejó las aves de las ideas. Aún así, tu voz es compasiva y entre risas me calmás, en armonías me recordás como sonaba la música que la tecnología de ese entonces no pudo guardar, l...
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Martín Bassi
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"Se ha de dibujar una horca sin el muñeco y un espacio para poner las letras que se van diciendo. [...] El muñeco que se va dibujando tiene 6 partes, cabeza, cuerpo, dos brazos y dos piernas por lo que el jugador tiene 6 opciones de fallar." Cumple con el libro de tu vida mal llamado destino de acuerdo a tus creencias y no te desvíes de los trazos que marques en tu cuerpo, el diseño frente al espejo es claro, las lineas del tatuaje tienen un sentido concreto y burlarlo e ignorarlo traerá consecuencias desagradables, tales como incoherencias, excepciones a tu esencia, demolición de lo construido hasta ese día o una mera corrosión de la estructura, pero no temas, que antes de desvanecerte y ser otro, tendrás algunos intentos más. El interior no es frágil, no se quiebra como cristal ante el primer golpe, no muere el ahorcado ante el primer dibujo, los benevolentes jueces del consejo interior no sentencian ante la primer falta, es menester recibir los golpes suficientes para temp...
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Martín Bassi
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Soy un servidor, dispuesto a ensuciar sus manos limpias por una buena causa, un noble caballero que protege dulces doncellas. Pero no sé confunda, también soy un cowboy con sed de duelo, un cazador con una presa en la mira, un volcán a punto de ebullición, azúcar a punto caramelo, un rascacielos en plena inauguración, un planeta brillante ante su observación. De la pasividad a la depredación, del inerte letargo a la más activa gangrena, cómo puedo rechazar los más profundos instintos, la más absurda costumbre por un refinado y delicado control? Mantener el agua inmóvil será un desafío ante la cuantitativa perturbación de los 100 grados, ante la ira latente y animal que brota desde la sangre ancestral. No tengo reparo alguno en dejar salir al monstruo, pero no quiero asumir la eventual responsabilidad de sus actos. Bien sé que toda libertad tiene un precio, pero en estos momentos, no tengo dinero. La cerveza [Retrato de Jaime Sabartés] (1901). Pablo Picasso.
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Martín Bassi
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Al fin y al cabo me he salvado, nuevamente a la muerte he burlado. Una dama se me acercaba por la otra acera y un rayo de sol se escapaba entre el campanario y el viejo reloj, la oscuridad reclamó su presencia, el calor se escapó de mis manos, el vapor salía de mi boca y la gente se guardó en sus bolsillos. Nunca me sentí tan solo. En un vals, ella y yo bailamos, quizás para entrar en calor, quizás con otra intención. Me enredé en su vestido, me hice adicto a su miel y en el momento final, estiré la pata, me volví sobre mi espalda, en el suelo las hormigas contaban hasta 10 pero yo no me levantaba. Al verme inerte y sin interés, ella partió, se fue en busca de algo más divertido, de esto no hubo testigos, la gente volvió a las calles tras lo ocurrido y luego de miserables latidos recobré el sentido. Quién diría que haberme hecho el muerto surtiría efecto, un perdón ingenuo al destino le debo y para pagar el engaño un buen rezo. Quizás me toque la próxima, el boleto de la piedad fue pic...
Cada vez que te veo, una efímera posibilidad vuelve a mí
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Martín Bassi
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Una suave música invade mis tímpanos y me sumerjo en un vaso con agua, sin branquias, pero sin miedo a ahogarme, sobrevivo a través de un sorbete que saqué hacia la superficie y así, vivo como un pez, esperando tu atención. Pero la fantasía marina dura poco, la rutina evapora el líquido y nos deja de lado moviéndonos lateralmente suplicando por algo de oxígeno. Suplico volver a verte pronto. Peces (1914). Henri Matisse