Voy detrás tuyo siguiendo la estela de cacao y canela que dejás al pasar. Es la primera vez que alguien huele así, de repente me siento un sabueso siguiendo el rastro del asesino, un San Bernardo dispuesto a entregar el alcohol de su barril o un galgo siguiendo al conejo mecánico. Luego de un par de metros, el olfato no me alcanza, decido recurrir a mi boca, e hipnotizado muerdo el aire como un Pac-man. Despierto a mi alrededor todo tipo de sentimientos, los más leves son risueños aunque la mayoría son una mezcla de vergüenza ajena, indignación y hasta repulsión. Me acusan de ser un pervertido, de estar drogado con alguna sustancia moderna o de ser víctima de alguna psicosis. Pero ellos nunca podrán entender mi pasión por los olores, lejos está toda posibilidad de dañar a una dama, solo deseo perderme en notas de perfume de mujer que me traen tantos recuerdos, que me hechizan haciéndome sentir un niño que escucha el dulce canto de su madre a la hora de la siesta. Las fragancias son ete...
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Mostrando las entradas de diciembre, 2024
En un salto al vacío encuentro la verdad.
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Martín Bassi
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Quizás mi analista quiera encontrarle un sentido a esta travesía mientras yo lo ignoro. Mi cuerpo desertó de la contienda, mi alma permanece en esta guerra. El viento me voló lejos de aquí, me disipó en dirección al mar, me trató igual que a una contaminada fracción de cenizas, pero sin considerar deseos ni voluntades post mortem. Nada encontraron los peces al respirar mis fragmentos, nada aboné a las semillas que estaban creciendo. El tiempo lo moldee con plastilina, para ser bien gráfico, armé un reloj sin agujas en el centro de mi pecho, pero mi calor y la gravedad decapitaron primero al 12 y luego cada número de mi estructura. Hace cuánto estoy viviendo con un tiempo prestado? Hace cuánto dejé de correr siguiendo la moneda que gira cada vez más y más lejos de mi? ¡Que la física se apiade de nosotros! Los miedos no me invaden, la tristeza no me aqueja, la esperanza me mira con recelo y la prisa se aburrió de mi pasividad. Pagué con sangre y saliva por la disciplina que me abriga, po...
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Martín Bassi
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Cada una de mis habitaciones anhelan aquellos suspiros de medianoche. Decido arrancar de mi cuello los collares que tus dedos formarían al cerrarse como pinzas, la humedad que tu boca dejaría en mis pómulos o el desgaste de mis labios al recorrer cada parte de vos. El leitmotiv impone que querer es poder, pero contigo las posibilidades quedan recluidas en las vibrantes paredes de mi mente. Los gritos de impotencia repiquetean dentro mío y la impenetrable puerta de tu castillo disuelve las esperanzas que se animan a brotar de mi armadura, que tan débil está ante severas decepciones. Comprendo que no quieras verme, comprendo que mi antena transmita código morse y que tu receptor sea lastimosamente digital. Podremos acaso conjugar mi silueta en blanco y negro con tu imagen en color? Abandon (2018). Maryse Coin.
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Martín Bassi
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De sol a sol en mi querida Bulgaria, recojo flores de los grandes campos. Admito que he pecado y ofendido a la pasividad, soy un trabajador empedernido. Encuentro paz en una momentánea contemplación, instantes que de manera productiva empleo para verte. Te grabo en color rosa sin ayuda de filtros, con simples mecanismos y artilugios arcaicos capturo tus miradas, tus risas, tus tímidos argumentos que no pueden disimular la solidez de su raíz bien arraigada en tus principios. El tañido de las campanas indica la vuelta al trabajo, donde arrancar rosas se vuelve cada vez más absurdo. De repente algo tan liviano en masa sobre mi espalda se hace tan o mas pesado que los días sin verte. Dejar mis anhelos y aspiraciones, mis pretensiones y curiosidades en el granero parece ser la estrategia mas plausible para ser un mero instrumento, una eficiente máquina. Mis caprichos me dejarán caer en un tobogán hacia tu boca, donde palabras y risas me empujarán hacia afuera como el humo de un géiser, resc...
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Martín Bassi
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Construye tu castillo de naipes con botellas vacías y observa el espectáculo de vidrios estallar cuando el viento del tiempo se apropie del lejano cantar de la verdad. Por doquier verás estrellas que sangran destellos, murallas que que rompen patrones, estructuras amorfas que se salen de los moldes en busca de lo individual. Cadenas con eslabones gruesos como reglas, reglas de otros seguidas por anónimos, anónimos que se unen y con suerte en vida encuentran su camino. Las respuestas no llegarán por telégrafo, serán papeles rotos, mensajes en botellas dispersas en ultramar. La curiosa mezcla pendular entre la sublime locura y la aburrida cordura te mantendrán a flote entre arañas y sus telas, entre pájaros y sus ruidosos jolgorios, entre las hienas y sus perturbadoras sonrisas y risas.
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Martín Bassi
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Mientras tu vaso está vacío, mi copa está llena. Pierdo tiempo pensando cómo actuar, se pasa el momento y aún más la vida elaborando la mejor forma de atraparte con mis palabras, de mantener cautivos tus oídos para que nunca quieras separarte de ellas, para que me permitas invitarte una copa contaminada con mis fantasías y así escuchar tus suaves y risueños delirios. Tu sonrisa es hermosa, pero la curiosa atracción de este alcohol la elevará a niveles helénicos y unirá nuestros dedos como los cabellos de una enredadera, o al menos eso prometió la alquimista que preparó este brebaje de amor. Desesperado, entrego mis últimas monedas de esperanza a la burda brujería y rezo al reloj para que súbitamente caigas en mis manos. Te ofrezco una canasta donde cada día dejaré humildes pensamientos que, con el tiempo, serán atrapantes poemas y delicados trazos de mis dedos que apostillan e invitan a sumergirse en un cuento sin fin, donde el tiempo no nos mueva un milímetro, donde la distancia sea p...
Estímulo y reacción.
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Martín Bassi
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Todo en este mundo pende de un súbito juego de intereses y fuerzas que se imponen y contraponen. Un ejército avanza, el otro defiende; una bomba se lanza, un misil la intercepta; un bebé llora, una madre acude, un padre no sabe qué hacer, ignora; la daga ingresa al cuerpo, bacterias lo invaden mientras el sistema se apronta para desencadenar una serie interminable de contramarchas buscando preservar la inútil vida del huésped. Anticiparemos con una grata ansiedad movimientos por si ocurren, tendremos una larga lista de definiciones, procedimientos y protocolos para que el estímulo no nos tome por sorpresa. Pero qué sucede si el disparador nunca aparece? Al igual que una menstruación tendremos que evacuar y desmantelar los preparativos para reconstruirlos justo cuando la ilusión, la posibilidad y el entusiasmo perforen nuestra débil carne como una daga, cuando el coronel sentimental emita la alerta del misil erótico, cuando las ideas ajenas quieran flanquear y penetrar nuestro agreste y...