Mientras tu vaso está vacío, mi copa está llena.

Pierdo tiempo pensando cómo actuar, se pasa el momento y aún más la vida elaborando la mejor forma de atraparte con mis palabras, de mantener cautivos tus oídos para que nunca quieras separarte de ellas, para que me permitas invitarte una copa contaminada con mis fantasías y así escuchar tus suaves y risueños delirios. Tu sonrisa es hermosa, pero la curiosa atracción de este alcohol la elevará a niveles helénicos y unirá nuestros dedos como los cabellos de una enredadera, o al menos eso prometió la alquimista que preparó este brebaje de amor.

Desesperado, entrego mis últimas monedas de esperanza a la burda brujería y rezo al reloj para que súbitamente caigas en mis manos. Te ofrezco una canasta donde cada día dejaré humildes pensamientos que, con el tiempo, serán atrapantes poemas y delicados trazos de mis dedos que apostillan e invitan a sumergirse en un cuento sin fin, donde el tiempo no nos mueva un milímetro, donde la distancia sea proporcional al deseo de volver a vernos.

Con ansias espero, anhelo, añoro y quiero poder ser una fina emulsión de eternidad contigo.


A tu lado (2019). Conchi Ororbia

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