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Mostrando las entradas de septiembre, 2013

Teoría sobre la estética.-

La estética siempre estuvo fuertemente ligada al ocultamiento, notándose esto en todos los rubros. Desde el simple hecho del escondite de los cables en una instalación eléctrica hasta la idea de maquillar los errores. Si uno lo analiza crítica y detenidamente, hoy por hoy maquillar y ocultar son prácticamente sinonimos. La mujer busca ser más linda creyendo en la idea de la belleza absoluta. Ilusa, segura de que un polvo magico puede salvar su mañana, su tarde, o su noche.

El taxista.-

Cierto día, el taxista me invitó a subir a su coche, no había tema de conversación, el aire se cortaba con tijera. Decidido a improvisar le conté fragmentos de mi pasado y poco a poco se fue diluyendo y descomprimiendo el ambiente. Luego, tomando más confianza saco de un portafolio algo peculiar, una jeringa lista para aplicar. Solo quedaba un sorbo y me lo ofreció. Como tantas otras veces no me negué para encajar no quedar como un desagradecido y con los ojos cerrados extendí el brazo. La droga y mi sangre se fundían en ese tango brillante. De a poco el vidrio se iba esmerilando, bebía el dulce éxtasis, disfrutaba el viaje sin saber que el regreso sería fatal. “Es fácil subir, lo difícil es bajar. Poco a poco te acostumbras, te adaptas, es un arte con técnicas y tácticas.” Me dejo en mi casa, y no pude dormir, imaginaba, volaba y gemía. Se hicieron las 6 de la mañana y me di cuenta de lo ocurrido. El viaje había terminado, la travesía había concluido.

Ira.-

El tipo palpa los bolsillos de su camisa, del pantalón y no encuentra la guita. Se quedó sin cigarrillos y necesita consumir otro atado. Va a la cocina, mira para aquí, mira para allá y al no ver a nadie a su alrededor mete la mano en la lata de las galletas, saca un sobre que parecía de marihuana pero sorprendido vio que estaba vacío. ¿La habían fumado? No. Allí guardaba el dinero y se lo habían arrebatado. ¿Y donde estaba? No sé decirlo con precisión, seguramente en las manos de algún kioskero o simplemente en el monedero de su hijo. Rápidamente tiró la lata al suelo y con los cachetes más rojos que un tomate robó de la cartera de su madre el dinero exacto para su compra.