Entradas

Mostrando las entradas de diciembre, 2018
Te acercas entre elogios y cuchicheos, dando suaves pasos sobre el cordón. Pareces un espíritu de bien, un cuerpo conectado con su alma, una persona de buena fe. De buenas a primeras metes a Dios, a los panes, al vino, a tu rosario, a los santos. Observas atentamente, comprobas si tus enunciados ofenden o si te dejan la puerta abierta para seguir metiendo la mierda. Al ver tu cara de sorpresa, pido perdón por mis palabras feas, pero es que no me gusta que me hablen de religiones a esta hora de la noche, y mucho menos cuando el patrón me oprime y mi porvenir se deprime en vanas migajas y cervezas baratas. Si te gusta mirar al cielo y rezar el padre nuestro, lo respeto, pero no vengas a quemarme el cerebro con lobos tranquilos y dulces corderos. Espero sin más pretextos que te vayas por dónde viniste, sin meter otro bocado, déjame ser libre, no quiero estar triste y necesitar de figuras intangibles, lo que me hace feliz está en esta tierra y me ayuda a llevar día a día mí guerra.