Las luces se encienden una a una, algunas siluetas se funden, se unen con el viento nocturno que dejo la lluvia. Brazos que se apoyan en barandas oxidadas, pasadas por agua, pintura saltada, lastimada por la enorme erosión de la brutalidad del goteo del cielo. La prosa no me deja solo en esta noche donde hay tanto que decir, tanto que escribir, reclutador de palabras, fanático de la expresión, petulante en rehabilitación y voraz depredador de cultura distópica. La paciencia y la amabilidad no alcanzaron para volver a sentarme en esa mesa donde todos miraron con sorpresa cuando me levanté y arroje enérgicamente la delicada servilleta tamaño familiar al suelo, liberándome así de una responsabilidad que desconozco, de un juego que nunca supe jugar.
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Mostrando las entradas de septiembre, 2022
Aburrimiento
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Martín Bassi
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Cruzas las piernas una sobre la otra y agitas el pie descargando ansiedades. Miras la hora, miras la cámara de seguridad, miras la puerta, te balanceas hacia adelante y hacia atrás, pero nada parece pasar. Tus rulos han formado una enredadera con la persiana que reposa detrás. El segundero empieza a alterar tu irascible estado de ánimo, los míseros billetes de quejan en silencio del polvo que acumulan y las heladeras se han apagado, llegando a tiempo a una temperatura de equilibrio fatal. Rompes la trama con un bostezo, haces sonar tus huesos, emitís un suspiro y te dispones a reorganizar los productos de tus escuálidas góndolas. Afortunadamente divisaste una repulsiva y diminuta cucaracha en la frontera del mostrador y la puerta! Algo asqueroso, pero algo con qué matar el tiempo.
Escalofrío
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Martín Bassi
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Un golpe de llaves, una suave transición, pasos que arrastran un aura pesada de intacta mala energía, el ropero se queda chico al ver su grosor y la luz del sol esconde su brillo como una madre aleja a sus chicos de un pajarito muerto en la plaza. Los ojos se cubren al igual que la justicia y las carillas dan vuelta sus textos. Todo se ha rebelado en su contra, todos los vasos han perforado sus bases y hasta los pisos han evacuado su humedad en las rejillas y alcantarillas. Hasta el mal olor se ha ido de su cuerpo y el perfume se ha escapado del envase, tragedia que no tiene solución. Los buitres sobrevuelan su cuerpo porque aún está vivo. Cuando su muerte sea algo real y tangible, huirán hacia otra sangre más pura.
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Martín Bassi
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Desde que tuvo conciencia, se desveló mirando el árbol del patio. Dedicaba hartos momentos, la mirada bailaba entre los frutos, las ramas... Mientras otros buscaban formas entre las nubes, él las buscaba en la tierra, en las formas que proyectaba el sol a través de las hojas. Conforme pasaban los años, quiso subir hasta la copa para recibir de lleno el mismo sol que bañaba las hojas más altas, para observar de cerca los nidos de los pájaros. Se midió ante la rama más baja y se angustió al ver que no alcanzaba. Hizo puntas de pie, amontonó troncos caídos, hizo un pastel de barro luego de la lluvia matinal, pero nada le daba la suficiente altura, nada era lo suficientemente estable para acercarlo a su objetivo. Se sentía en un embrollo, el tiempo no lo acompañaba, la idea lo acosaba ahora, pero su cuerpo era tan pequeño... Y qué es la vida sino un desencuentro de oportunidades? Desarmes de cubos rubik que en ocasiones harán coincidir colores para formar juntos un vitreaux y en ocasiones ...