Entradas

Mostrando las entradas de abril, 2020

De goteras y vasos

Gotera incesante, estrés que crece con cada molécula de agua hasta estallar en cólera. El momento justo coincide al llenarse el vaso, cuando las gotas empiezan a escurrirse delicadamente por los bordes, y por el contrario tan brutalmente al impactar en el radio de dicho vaso. Cómo dios hizo tal martirio posible?? Y si no es dios, que venga alguien a dar la cara! A explicarme si hacía falta provocar nuestra furia con algo tan molesto. Será nuestro subconsciente molestándonos nuevamente? Si sabemos que al poner el vaso debajo de la gotera, en algún momento se llena, por qué dejamos que junte agua hasta el hartazgo? No se puede ser un poco más consciente y anticipar que debido a su capacidad va a rebalsar? Y doblo la apuesta! Cuántas noches se necesitan para comprobar empíricamente que en su llenado lento pero constante, induce un martirio para nuestro cerebro? No será que reaccionamos igual en la vida? Digo, como nuestro vacito de agua, aguantamos, reservamos cada gota sin...
La ausencia de ruido, descontrol y vino, me hacen pensar en el qué dirán. Tan ensordecido, entre redes como pez esperando el puñal, siento morir cada gota de sangre y hervir cada gota de sudor, por fortuna aquel calvario dentro de un tiburón se fue como el tren a un santuario mejor. Lamento no estar en el cardumen, de manjar en manjar, entre risas, sin prisas.
Siento desprecio, me da asco tu sonrisa falsa de dientes prefabricados y tus ojos viendo sin mirar a quien te habla. Tus opiniones son como misiles sin respuesta, tus políticas ingenuas de tirar la piedra y esconder la mano, sin empatía, sin reserva. Decoras cada acto tomando tu pelo entre los dedos, mostrando uñas pintadas como un óleo fresco, de colores y texturas que solo se ven en las vanas lujurias de televisión. He de ser políticamente correcto y reflejarte fielmente tu falsedad con una sonrisa fría, momentánea, temporal, todo para que no te ofendas y no te des cuenta de que sacas lo peor de mí, de que encuentro en vos, mí contraparte de poder y más aflora mí resistencia contra los de tu especie, creídos superdesarrollados a fuerza de billeteras, a suerte de tirar dados en sótanos y de decidir destinos de miles de vidas. Que queda para nosotros, los que somos parte de ese decorado acuarela donde ustedes contrastan y nosotros somos el triste fondo base?
Aquellos miran, rascan sus ideas, miran lo que ves, miran tu cara pero no entienden . Se asombran y se intrigan pero no entienden, entender que ? Si es todo taaaan claro... Si sos tan transparente, que más claro échale agua! Como dice el dicho. No hace falta ser superdotado para ver ese brillo que se ve en tus ojos al mirar esas pinturas, al escuchar ese dulce repiqueteo en el piano, hábiles dedos y manos y preciso algoritmo de melodías, de música solemne y eficaz contra los malos humores, que apacigua a mares y marineros, desde aquellos tiempos inmemorables dónde el cólera los invadía, hasta ahora que las guerras continúan.
Ojos que no ven, corazón que no siente. Y no quisiera haber sentido el frío metal de esa ventana, ni ese olor a rosas rojas con las que estabas esperándome. Me arranqué los ojos para no ver, y tus heridas atravesaron todos mis sentidos en una ronda. Mí represalia fue hundir el cuchillo en tu pecho, y mí respiración se aceleró con tu caída. Gotas de sudor corrían picadas por mí cien, y tuve que esconder mí llanto detrás de una sensatez que perdí de niño. La mueca que fue risa, que fue labio, hoy con cinta está pegado y de pronto me queda el tacto para comprobar si estás fría y el oído para escuchar tus pasos en la casa, tu espíritu no hace tanto ruido como mis dientes en esta noche post-mortem. La sangre se diluye en agua, el amor en mis entrañas hace nervios y mis caricias van para otro mundo.