Anochecer
Llegué tarde del trabajo, puse las llaves como de costumbre, pero no estabas al pie de la escalera como siempre. Estabas sentada en el comedor, sola, con el puño cerrado y una carta en la otra mano. En mi rostro se puso el sol, se vino el invierno y sin abrigo, el frío me invadió. Me acerqué despacio y sin decirte nada, me senté a tu lado. Nos quedamos ahí por horas, luego de algunas, descubrí que algo en tus ojos se había perdido, que tu cuerpo ya no era el mismo, que tu pelo no brillaba como en otras épocas o momentos, que en definitiva algún tormento te había robado todo lo bueno. Horas más tarde te hiciste polvo, cambié de brazo y cerré mis ojos, entre gruesos párpados escurrí las lágrimas. Respiré hondo y en una profunda exhalación voltee para verte, mi corazón se detuvo al ver que solo me encontraba, no sé si fue un sueño, la bebida pero solo en la mesa estaba. Solo y con el alma hecha pedazos, quién se animará a construir en este pozo? Quién será tan valiente ...