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Para Usted

Para usted.. Para usted que no le hace falta garganta para decir lo que canta, Ni cabeza para decir lo que piensa, Para usted que endulza oídos ajenos, tomando el pelo de aquellos ciegos, Soplando castillos de naipes de aquellos niños huérfanos, Su moral la ha perdido hace unos cuantos casilleros, casilleros digo si soy bueno, pero la verdad es que no la tuvo desde el nacimiento, Cómo espero que salga miel de esos panales si lo único que hay son reclamos vanales, una programación de TV vacía, canales de violencia y odio, más resentimiento que un chico que perdió a su familia.
Agraciado el ser que puede relajarse a ser un simple espectador de la lluvia, a dejar sus pies en remojo por encima del húmedo y ordinario pasto, tomando un mate, sin que haya otras prioridades, publicidades o imágenes en su cabeza. Que se toma el tiempo de contar las vanas gotitas que emana ese cielo oscuro, de esas nubes que chocan entre sí, y que al ver superada su capacidad ante tal caudal de agua, estalle de una risa infantil como cuando aprendía los números y los recitaba acelerados para impresionar a quienes le prestaban atención. Mientras relato mí tarde libre, se va vaciando el termo y ya tengo una cortina de agua ante mí presencia, no importa la urgencia con la que me reclame el teléfono, ni las noticias que se acumulen sin leer, ni los ruidos del minutero sin lubricar, algo me retiene, me mantiene afuera, afuera de todo aquello que genera ansiedad, cerca del verde que me rodea. Encontré en la gotera una manera de contar segundos, mí inconsciente quiere saber si pasa el ti...
Unos iban y otros venían, con velocidades diferentes, especiales. Algunos frenaban para leer el diario, otros se detenían únicamente en la sección de espectáculos y otros miraban el teléfono. Al final, lo que yo necesitaba era llegar a mí destino, cumplir con mí deseo de verla, pero por desgracia mis logros dependían de estos seres inanimados, inexpresivos, de reacciones digitales, con corazones, pulgares hacia arriba y caritas sonrientes. Cuando llegué, me topé con anteojos negros y un dulce zigzagueo por toda la metrópoli, mis ojeras se volaban audaces con el viento como así también la belleza que percibían aquellas mujeres de mí. Al llegar, una rama me frenó de la manera más agresiva, rajandome la camisa que en un trueque vulgar con un pirata del asfalto me costó un bello televisor. No había perdido mucho, había ganado salud al no ver más al pelado amargado portavoz de malas noticias. Por lo pronto, me cobré un par de risas que me sumaron puntaje, o eso creía... Infle el pecho...

El tiempo

Quisiera poder cambiar la Realidad. Que los momentos no duren tan poco como el estruendo de un fuego artificial en navidad o como el sabor del vino tinto en el paladar. Que el pelo no se caiga tan rápido, que la barba no se haga tan blanca o que a mí piel le cueste más hacerse jirones. Mis venas se achican, colapsan como arterias de autopistas, el tráfico de dolores, placebos y pastillas, viajan a paso de hombre por todo el torrente sanguíneo. No hay cura para el paso del tiempo, no hay santo remedio, no se puede girar en sentido antihorario, como un reloj casero, ni embriagar al segundero para que detenga a sus compañeros, ni drogar al minutero para que se revele ante el horero. En todo esto hay algo que acribilla mis pensamientos, me quita el sueño y me hace perder tiempo. Por qué me preocupa tanto el tiempo? Por qué corro como galgo detrás de una liebre de juguete o como pollo sin cabeza? Por qué escribo sobre esto que me aqueja mientras observo el reloj de mí pieza? La lecc...
Si de pronto me gana la tristeza, y no puedo sostener tu mirada ni tapar el sol con el dedo, no creas que perdí aquello que me identifica, aquello que levanta los pies de mi cama, aquello que me impulsa a enfrentar la mañana. ¿Quién puede juzgar el camino frío que tomé, donde todas las flores tienen mi cara, y el trabajo está en cada pantalla? Es que pocos entienden que es mi futuro y que me la juego entera, que es a todo o nada, como un juego de mesa, que aunque amo lo que hago y me enclaustro aquí sentado, sin dudas me encantaría terminar tomado, caminando sin destino, sobre todo sin pasado. Aunque luego golpea mi puerta mi lado más correcto, sensato, mi lado lógico tocando el silbato. ¿Esclavo de mis pensamientos elevados? No lo veo tan osado, después de todo, me espera un porvenir envidiable, un peinado estrella, y un descapotable rojo en el garage. Nadar en dinero verde, desnudarme en un sauna, tener leones en jaula, y vestir trajes de fábula. ¡Qué excéntrico! ¿Que podría...

Intento de rap #1

Soy capaz de dibujar y estar en los pantalones de cualquiera, obra de la empatía o de mí vida, pero en definitiva soy un escritor, lo mismo es ser aventurero o pintor, ser Picasso o Robinson Crusoe. Puedo contar que sucede en una obra en construcción, o montar una grúa y demoler el panteón. No te creas que solo escribo sobre otros, no soy solo un simulador, conozco mí persona tanto como la jungla el león. No cuestiones mis excusas, mi mente ya es una ensalada rusa, no encuentro el pajar en estas agujas, ni mar en esta sal, ya me cansé de tanto pensar, no quiero rimar, ni ordenar, tantas palabras y tanta pereza, no se llevan bien en esta cabeza, tantos elogios, tanto abucheo, tantos pochoclos me provocan mareos.
Dejado, olvidado en el ápice de ese viejo sauce llorón. Desquiciado como el óxido de la pipa vieja de Pedrito, pero con memorias de tantas noches tirando futuro, pulmón y años de vida. Más triste que lágrima a punto de evaporarse, que oveja esperando el matadero, que niño con enfermedad terminal. Tenía los días contados, como los pelos que le quedan a Juan, como el gusano de una manzana, como hojas a un árbol de otoño. Ya no rebosaba de tal juventud como para creerme infinito, no me tragaba el cuento del tío; solo las historias de mí abuela, que se hicieron pedazos de aire a destiempo, luego flores en la higuera. Qué insignificante se hizo ese humo negro, se esfumó en la atmósfera, se mezcló el odio de la industria y el paso del tiempo con el suspiro de un niño, o de una pareja en celo, todo se hizo uno sobre nuestras cabezas, a kilómetros de dónde llega la vista, una suerte de horizonte vertical, informal, una mezcla heterogénea que se vuelve lágrima al estallar el hongo radioac...