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Mostrando las entradas de marzo, 2013

Mis dieciocho años.-

Otra hora pasa y de nuevo esa pregunta: ¿Qué se siente cumplir 18? En realidad no es algo que yo pueda sentir, si tuviera que responder diría que mas viejo, la clave está en como lo pasás. No es lo mismo festejar solo que con amigos, eso es evidente. Cuando tenés amigos que te hacen sentir como un rey no solo en tu día, sino todos los días, todo se torna bastante especial. Me imaginaba algo distinto, algo más rutinario, más normal, pero por suerte todo superó increíblemente mis expectativas y fue espectacular. No puedo expresar con palabras todo este cariño que tengo ganas de dar a las personas que siempre estuvieron ahí conmigo y aún siguen, algunas se sumaron en este último tiempo, pero siento como si las conociera de toda la vida. Me dijeron que los 18 años son como estar en cero, no tenés trabajo, techo ni nada; otros me dijeron que es como cumplir un año más; los tíos fatalistas dicen un año más cerca de la muerte y por último lo popular dice que es una edad muy importan...

¿Igual o distinto?

A veces me preocupa parecerme a mi viejo, algo muy contrario a lo que deseaba cuando era un niño. Recuerdo que siempre decía y repetía lo mismo que él hacía aunque en algunas ocasiones de una forma distinta. Por lógica, algunas cosas las heredé, al recibir su educación se produjo una transferencia casi inevitable. Quizá un día me ponga a reflexionar y a pensar en que cosas nos parecemos y en que cosas no. Lo más curioso es que uno no se acuerda de cómo lo educaron, solo sabe como actuar, solo aplica lo que aprendió con un toque de estilo personal. Si hoy por hoy removería mi memoria no podría recordar ni siquiera un poco de cómo me estimularon o como mis padres me hicieron la buena persona que soy. De ahí podría concluir que todo se trata de una relación estimulo-respuesta entre el padre y el hijo, en el que intervienen muchos factores tales como la voluntad, el diálogo, la atención, etc. Pero de ninguna manera hay una fórmula, una combinación, una receta que al seguirla al p...

Último suspiro.-

Palabras y plegarias contaminan el aire. Ya dejé la botella en el mar, ya intenté con señales de humo, no pruebo la telepatía porque no tengo esperanza alguna de que funcione. Se acabaron las posibilidades de contactarte. Me siento preso, preso de tu imagen, de tus recuerdos. Me siento en mi cama a meditar y miro por la ventana como las nubes siguen su curso, nunca miran atrás nunca se detienen mientras haya un viento que las impulse. Todos necesitamos ese motor que nos lleve al lugar al que queremos ir, sin el no vamos a ningún lado. Quizás no este preso, quizás permanezca inmóvil sin motor, sin energía… Esperando que me puedas ayudar.