Alguien por la noche llamó a mí puerta. De haber sabido que recibiría la sorpresa tan ingrata de la tristeza, me habría quedado en cama. Dado que ella no quiere marcharse, me veo obligado a tomar la iniciativa. Por desgracia, no encuentro jeringa, botella ni pastilla que pueda desaparecerme de este preciso instante. Traté de rescatar risas vencidas, carcajadas de otros tiempos, pero se limitaba a seguirme con pasos cansinos y me dedicaba largas y profundas miradas. Se inclinaba sobre mis hombros con un aura pesada, desarmadora y de repente en esta habitación, nada quedaba, las nubes negras tapizaban paredes, tapiaban puertas y ventanas.
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Mostrando las entradas de septiembre, 2023
Sentidos
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Martín Bassi
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Cierro mis ojos para valerme de los oídos, tapo mis oídos para valerme del tacto, cierro mí boca para que no entren moscas. No me den por muerto sin antes poner una mano en mi pecho y palpar el corazón latiendo apresuradamente o el pulso que revienta desde mis muñecas, en la intensidad de la carótida, motor de este torbellino de ideas, de la tormenta de palabras.
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Martín Bassi
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Al vaciar el vaso, algo se va y algo regresa. Me senté ingenuo en aquella mesa pretendiendo que un buen vaso de whiskey me libere de aquellos dolores que atormentan y esmerilan mi rutina. Los dolores físicos huyeron despavoridos, se acobardaron ante el sabor ahumado y la graduación alcohólica, pero justo en ese preciso instante tu recuerdo volvió en el vapor de la comida que no se hizo, en la lágrima que nunca salió. Volvió en forma de nostalgia, pero en gran medida de tristeza, pues los pensamientos "negativos" son prioridad para la mente, sin importar el alcohol que haya en sangre. Aquello que no fue, aquello que no pudo ser, aquello que podría haber sido abarca la capacidad probabilística de la noche, colmando la ausencia de mis dolores cobardes. Convencido de que únicamente el sueño podrá librarme de esta inmensa soledad, pago la cuenta y regreso arrastrándome lentamente por estas calles. Las luces de los autos conseguirán mantenerme despierto hasta llegar a casa, donde c...
Ahora es hora de decir adiós?
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Martín Bassi
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Cuál es el momento justo para reiniciar el cronómetro? Cuándo uno debería cambiar de página? Un dedo fisgonea la página siguiente y al descubrir una fría e inerte hoja en blanco vuelve a cobijarse en las mangas a resguardo del frío montevideano. Los lentes cobijan alguna lágrima que se ha perdido y la boca tararea un jazz inaudible para la dama que camina frente a mí pero no para el niño que juega detrás. Miro el reloj y no ha pasado ni una hora, miro el sol y no se ha corrido un milímetro, miro el cielo y no parece que fuera a llover pronto, sin embargo, el servicio meteorológico mental ha anunciado lluvias y tormenta eléctrica con posibilidad de cortocircuito cerebral. Exhausto, descubro que pisé el desayuno de un perro, lo cual me roba insultos y suspiros. De un momento a otro, una insolente paloma me bautiza previo a su aterrizaje, pero a esta altura del partido, nada parece importarme.