En la antigua casona, donde la noche no conoce su fin, compartimos el mismo espacio, respiramos el mismo aire, aunque por desgracia no nos encontramos.

Cada uno baila en un salón, cada uno practica sus movimientos en el aire, conjuga una pareja en solitario y por momentos me pregunto si podríamos unirnos en este rompecabezas social.

Voy hasta la barra por una bebida, gravito como un planeta a tu alrededor, pero siempre me das la espalda. En el lado oscuro de tu luna se esconde la intriga, crece la curiosidad, se impone la incertidumbre y a su vez el hermetismo.

Dejás rastros dispersos y cuando creo entenderlos, el patrón cambia, un callejón sin salida, una nueva espera, se hace día y espero como adolescente que sea la noche para verte florecer.




Comentarios

Entradas más populares de este blog

El lecho.- (boceto)