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Mostrando las entradas de marzo, 2025
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En la inmensidad de la sequía, cualquier flor silvestre es digna de admiración. Solo necesito una inhalación profunda de ese aire para constatar que todo ha sido contaminado, todo menos lo que exhalas. Si supieras que tu presencia es tan valiosa para mi, me la cobrarías sin titubear, y no te juzgo, es consecuencia de este sistema que nos lleva a comercializar cuanto podamos. El tiempo que nos separa, la distancia que nos aqueja no puede ser un impedimento para que el reencuentro sea una expresión de vitalidad, de pecados absolutos pero una oda a la larga vida. Las llamas se van apagando, te abrigo en la noche, no puedo dormir recordando todo lo que ha pasado. Los tormentos llegarán como explosiones inesperadas, estallidos inminentes que ocuparán todo el territorio disponible como buen invasor. Tu piel se mantiene lisa y templada, no como la tierra del campo, tan fría e irregular que apenas me permite dormir cuando estoy fuera. El agua de pozo me parece más pura ahora que el río está ll...
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No te creas, no pierdo el tiempo escribiendo. Si escribo sueño, regurgito todo lo que la madre rutina me da por la boca, lo masticado previamente por la sociedad y su contexto. Aunque el día a día me deje ampollas y urticarias, serán mis palabras poderosos corticoides que no vencen, que no pierden efecto. Sin Esperanza (1945). Frida Kahlo
Por más bajo que hables, el despiadado eco de esta habitación revelará a los cuatro vientos tus pensamientos. Y si no es el eco, será el inconsciente tu delator, tus francas acciones o tus profundos deseos. La lluvia se escurre por fuera de la ventana y un cigarro apagado espera consumirse por completo. Tirada sobre la alfombra mirás en el cielo raso cómo la humedad se expande como tu vanidad, recortás tus uñas para no pintar, usás perfume para no lavar. El laberinto de tu vida superó los recovecos del diseño original y tu parque de diversiones se llenó progresivamente de vicios, más no de niños. Estallás globos de tu goma de mascar, el tiempo pasa y el sol sale aunque no lo midas, aunque no lo pidas. Nada está bajo tu control y nada satisface tu decadente pasión; el trofeo del peor lo ganaste vos, los laureles se los llevó el pastor, el miserable te acercó a Dios y tu familia te olvidó. Tus vestidos te envuelven como cuando eras niña, contás los recuadros en ellos, bordás uno nuevo ta...
Me acerqué a una calesita abandonada, intenté ponerla en marcha pero por desgracia mí ilusión y mi esperanza no lograron movilizar ese duro mecanismo endurecido por los años. Los caballos estaban sin cabeza, los elefantes ya no tenían trompas, los conejos no oían sin sus orejas, ya no había de dónde agarrarse, aunque tampoco había movimiento que disparase la adrenalina. Todo parecía abandonado y descuidado, menos la sortija que se conservaba cuidadosamente en una caja fuerte. En el pueblo se decía que era dorada, que el dueño la guardaba como a su propia hija, o incluso más. La música sonaba en el cuarto, yo soñaba con verla, atontado como quien imagina un poco de chocolate en una cruda medianoche de invierno. Llegó el día y el diario en la cara me estrujó la verdad, la sortija no estaba en sus manos, el dueño triste por la muerte de su primer y única esposa, la empeñó por unos cuántos pesos y se compró la botella de vodka más cara. No, no se entregó a la bebida, armó un cóctel molotov...

Estás hablando? Porque no puedo oírte

Leer tus labios? no es una opción, tu irritable expresión no me invita a decodificar tu mensaje. En qué momento perdí la audición? Si escuché tus susurros por la mañana, hasta pude sentir como tus labios se despegaban para decir mi nombre! Será una sordera temporal o por conveniencia? Habré entrenado lo suficiente mis oídos como para obturar aquellas palabras que puedan herirme? Mostrás tus dientes y puedo percibir el aumento del vapor en tu olla a presión, sin embargo, mi sistema se mantiene inmutable. Todo escala sin medida hasta que tu mano abierta impacta contra mi pómulo izquierdo y una lágrima brota en tu pómulo derecho, hasta en eso estamos cruzados. Tu violencia no alcanza para cambiar la tendencia de mi comportamiento, mi pasividad no encuentra techo. Despierto tres noches más tarde, sin tu ropa, sin tus cosas, sin vos.
Te levantaste en dirección al baño y aproveché la oportunidad en soledad para examinar la borra que dejó tu café. Me amparo en la incertidumbre de esta situación, aunque la demencia me exime de toda culpa, no? Un vidrio roto fueron mis ojos al ver que en tu destino no estaba yo, al descubrir que te irás a la metrópolis mientras yo me figuro eternamente en este campo, donde el ruido es la excepción y no la regla. Siento el alma rallada y el cerebro picado, todo pronto para ser tu plato principal. Dudo que bebas mi sangre, esa apología católica no es de tu agrado, pero probablemente brindes en mi nombre con el vino que te regalé, probablemente uses mis colmillos como escarbadientes o mi mano para abanicarte durante el verano. Por vos estoy hecho pedazos, mejor aprovechá lo que puedas, ojalá te sea útil. Saturno devorando a su hijo (1820-1823). Francisco de Goya
Cerré el libro y encontré la madrugada. Por qué no me avisaste? La torta estaba por la mitad, la cuenta paga con la propina en la mesa, todo había terminado. En qué momento te fuiste? No te escuché salir, la puerta es vieja y rechina pero no la escuché quejarse, te evaporaste como el alcohol de mi bebida. Cuánto tiempo pasó? Mi pelo ha crecido, mis piernas se durmieron, el cuello entumecido evidencia una precaria posición. Mi nariz sangra sin un rasguño, mi boca apenas contiene saliva, quiero hablar y mi mente enhebra palabras que mi lengua no puede soltar. Grito y nadie me ve, acaso estoy vivo o ya me fugué? Retrato de Madame Ginoux (1888). Vincent Van Gogh
Mucho perfume, muchos amores, mucho delirio, tibios licores. El festival comenzó temprano, la sortija se regaló en la primer vuelta y las risas con hipo dieron vida a la jornada. Una leche con pocos segundos al fuego arrojó una espuma brutal sin haber siquiera hervido, las pupilas se dilataron ante un pico de azúcar. Hombres y mujeres con poca ropa, pero mucha gracia, bailaban desvergonzados sobre la tierra. No hubo cortes de pelo ni baños de crema para los nuevos, solo un bautismo de fuego con tragos de bienvenida para relajar la moral ajena, para moldearla con la local. Algún escribano certifica lo ocurrido? No te adelantes tanto a un juicio, aquí no hay abogados ni testigos, solo jueces permisivos. Tanz um das Goldene Kalb (1910). Emil Nolde
Podría jurar que vi agua clara cayendo de esa cascada, un hombre sacando el máximo provecho a una pipa gastada, a una madre sostener a su hija sin tener el celular en la mano. Cuándo despertamos de este sueño? Salimos en algún momento de la burbuja que recubría nuestra atmósfera de imaginación? Desconectamos los aparatos de la mente para ver más allá de nuestro cuerpo o las calumnias de esos doctores que aseveran una escapatoria constante son ciertas? Quién quisiera estar 100% consciente y presente en esta realidad? Los despiertos están despiertos y los que sueñan están dormidos? Discrepo. La gravedad es indiscutible y objetiva, los deseos no. Cuando me das la mano en esta balsa sospecho que no necesito nada más, cuando me mirás fijo y tus pupilas me abducen como a un mundano ser humano, siento que el río se llena de lágrimas, que el cielo se hace marrón, que el sol es rojo como tu sonrisa y tus pómulos. El descanso (1932). Pablo Picasso
 Cuando tus pensamientos agarren la correa, como buen perro sabrás que se acerca un paseo, ellos necesitan salir, vos necesitás escribir. Al bajar a la calle, corrés desesperado hacia la plaza, un lugar donde sentarse y un lugar sin tanta gente serán éxtasis en plena locura social. Tus capilares con suerte serán antenas que podrán palpar el humor social, más no los cambios de este humanoide en plena transformación. Descubro una desconsolada masa de energía que reposa con una incomodidad que parece no tener fin. Algo amorfo diría, es una criatura que no está dentro de su huevo para esmerilar su proceso de crecimiento, para aislar el detalle de su transformación a esta sociedad transparente, pública y del espectáculo. Quise acercarme y ladrarle para que algún estímulo movilice sus membranas, acelere su proceso, modifique su conducta, lo vuelva a la vida, o mejor dicho, a donde pertenece. Qué extraños se ven los seres humanos cuando cambian! No se parecen a su versión anterior y hay c...
Atravieso un campo repleto de escombros, mi voluntad me empuja pero mi deseo se aleja acongojado. A cada paso que avanzo se contrae un poco más mi tórax, los pulmones no colaboran y la falta de aire me arrastra hacia un delirio que no puedo manejar. A dónde iré sin mi razón? Cuántos metros soportaré sin tu mano entrelazada en la mía? Curioso brebaje encontré en esa esquina. Sin esperanzas de olvidar, bebo cualquier lata que prometa desvirtuar mis sentidos. La lluvia me envuelve de repente, la gente corre buscando refugio, mis zapatos se hacen agua y te veo pasar de acompañante en el auto de otro hombre. Tu sonrisa se frenó instantáneamente al voltear y verme mojado, esperaba tristeza, más solo llegó tu indiferencia. Me jacto de no sentir mi corazón, pero cuando me abandonaste sentí la angustia en mi pecho, los fuertes golpes del latido en las carótidas, el martillar en mi sien, hasta un zumbido en mis oídos. Me caí de rodillas, de repente tener un cuerpo entrenado no valió nada con el ...
220? 190? 110? Es menester bajar la velocidad, mantener un control constante del pulso, que cada golpe caiga en el momento indicado. Mover antes tres patas que una está en las antípodas de la armonía. El apuro y la desesperación no conducen necesariamente a una mejoría, pues velocidad y seguridad deben danzar al mismo ritmo para no descuidar precisión. En este juego no hay productividad, hay constancia, persistencia y paciencia.