Soy un servidor, dispuesto a ensuciar sus manos limpias por una buena causa, un noble caballero que protege dulces doncellas.

Pero no sé confunda, también soy un cowboy con sed de duelo, un cazador con una presa en la mira, un volcán a punto de ebullición, azúcar a punto caramelo, un rascacielos en plena inauguración, un planeta brillante ante su observación.

De la pasividad a la depredación, del inerte letargo a la más activa gangrena, cómo puedo rechazar los más profundos instintos, la más absurda costumbre por un refinado y delicado control? Mantener el agua inmóvil será un desafío ante la cuantitativa perturbación de los 100 grados, ante la ira latente y animal que brota desde la sangre ancestral. No tengo reparo alguno en dejar salir al monstruo, pero no quiero asumir la eventual responsabilidad de sus actos.

Bien sé que toda libertad tiene un precio, pero en estos momentos, no tengo dinero.



La cerveza [Retrato de Jaime Sabartés] (1901). Pablo Picasso.

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