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Mostrando las entradas de agosto, 2023
Me surge reclamar besos de esa boca alegando una retrógrada y arcaica postura de posesión, idiota ! Pues esa boca boca nunca fue tuya, es suya , ella es dueña de cada beso que elige dar.

Desentrañando engranajes

Es la curiosidad motorizada por un genuino interés lo que mueve la máquina de escribir. Es la necesidad de saber, la intriga, lo que moverá trazos a lo largo y ancho de ese papiro, empero, allí estará la racionalidad para meditar y congelar impulsos, siendo la gravedad misma de los anhelos que livianos comienzan a volar y desaparecer en este espacio tiempo. A su vez, ese tira y afloje, ese mecanismo ocurre en un completo libertinaje. De repente uno se ha vuelto espectador de ese tenis de mesa. Toda la ecuación parece exonerar al individuo, o al menos hasta que un pensamiento residual, irritante y razonable, le recuerde que es dueño de todo lo que ha descrito, que es el huésped de esa mezcla tan heterogénea de pensamientos y sentimientos que tanto ruido hacen en su interior, pero del que poco se ve desde el exterior.

La última pirueta del trompo

Giremos cápsulas en sentido anti horario, sumemos piedras en un río que ya tiene en demasía, los pájaros se mueven en zig zag y las nubes emprenden travesías sin sentido. Los pétalos cayeron de esas rosas y los relojes se han quedado sin cuerda. El tiempo muerto se ha decretado en esta ciudad fantasma y todo se ha sumido en una pausa traumatizante. Los parlantes tomaron la unánime decisión de apagarse antes del último soneto y los bailarines se retiraron de la pista sin dar el último giro. Han derrocado a la tiranía de la expectativa y en su lugar se instauró un régimen de silencio, donde el ruido blanco es la ley en estas calles. Detrás del vidrio se solapan intenciones truncas y temores álgidos, detrás de cortinas que ya no suben se apelmazan emociones de múltiples tamaños y colores. Nos vemos envueltos en metáforas que redundan en un mismo punto, como un perro que muerde su cola, como una cuchara que revuelve la taza sin esperable final, al menos no en un futuro próximo. Me quedé ar...
Dejo las bolsas, me saco los zapatos y me tiro en la cama. Miro el techo, aquellas arañas se han ido, se han mudado junto a sus telas a otra parte. Tomo una pelotita anti estrés entre mis manos, la reboto contra la pared más próxima, y en ese intercambio constante donde ni el eco de la habitación se anima a repetir la violencia, un llanto irrumpe en mis ojos, me encuentra profundamente agotado, desesperanzado. El viento hace temblar las ventanas mientras el frío se cuela por los extremos y empiezo a temblar súbitamente. Algo me toma de los pies, un manto frío sube por mis piernas hasta llegar a mí cuello, donde se cierra lentamente entre mis escápulas y de esa manera quedo envuelto en la oscuridad eterna, en la angustia permanente. Con terror abro mis ojos, sacudo mis piernas y una taquicardia me invade... La tranquilidad del despertar es parcial, puesto que no todo era una pesadilla. La desesperanza y el dolor que traerá el porvenir son vientos legítimos que me acerca mí ventana, que ...