Tomo firme el cucharón y destapo la olla, un vapor del mejor caldo me invade y al probarlo me siento un elevado alquimista. La revolución de mis sentidos me arropa frente al caos y descontrol antihorario.

Apoyo la cabeza en tu hombro, tu tatuaje rápidamente se funde en mi piel y se hace carne, lo compartimos. Los fríos anillos de tus dedos en mi espalda, bajarán la temperatura, serán la garantía de no quemarme y morir como un fénix impostor que olvidó cómo resucitar.

Es esto una especie de encantamiento gitano? Cómo es posible que ingrese a la maquinaria hecho jirones y salga de traje y con una jocosa alegría? Qué clase de hechicería?

Sos el aire que falta en la montaña para llegar a la cima, el pájaro que canta cada mañana, en pleno desierto una fuente de agua, refugio en medio del tiroteo, el deseo en pleno invierno de sol de enero.

Sos el único trago en una noche difícil, el alivio que me permite olvidar. Vamos juntos a descansar, que una noche larga nos espera.


Abrazos (2009). Enrique Builelo Ndjoli

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