Sal y encuentra lo que debí decirte esa noche, escrito en una hoja arrancada con los dientes de un libreto. Traduce cada uno de mis aforismos y rebusques rioplatenses en algo neutro que puedas comprender, puesto que el amor no conoce de fronteras, pero la lengua si. Tragué unas piedras para no sentirme tan miserable, para sentir algo más dentro de mí que el súbito remordimiento por tu partida. Es novedosa la manera en que esas sustancias borran los escritos de tu memoria, aquellos que tanto me esmeré en redactar y recitarte. Que desgracia! Las palabras no sólo se las lleva el viento, también las sepultan los actos de mala fe. Reverberan mis sentires a través de los relatos, se deforman al pasar de boca en boca, de chisme en chisme. Cuando ya nada queda, cuando se agotan las posibilidades, cuando aquel hilo que recorría un globo terráqueo buscando unir tierras de nadie se separa de su origen, solo resta navegar y que el río nos envuelva en su baile.
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Mostrando las entradas de agosto, 2025
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Martín Bassi
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Elucubro teorías sobre el fin de mi vida. Las encuentro cercanas, en una tenebrosa esquina, tras una pelea absurda por una cuenta que no se pagó. O más bien lejanas: quedándome tieso por la edad, efecto dominó. El día que desee gatillar un arma de flores aseguraré un gran caudal musical. No quisiera que los fantasmas del pasado me encuentren serio y tenso en el momento de la balanza, del tedio.
No comprendiste, te fuiste.
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Martín Bassi
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Decías que de ese carretel no salía más hilo, pero no fue con hilo que hice este abrigo. El resultado: un torbellino, una cascada, andando lejos de nuestra manada. Pero así son las cosas, así los finales: amargos, iguales, colaterales. Me iré más temprano, como empezamos, así terminamos, cada cual, por su lado. La despedida (1958). Remedios Varo
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Martín Bassi
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Quería izar la bandera de mis pensamientos sin temor a que tus críticas lluevan como piedras tras la descarga del obus. Bien sabía que al camuflar mis manos en lo profundo de mi abrigo perdería el don de tomar tu temperatura. Cuan frío estaría tu cuerpo? Separar el vagón de la locomotora no es una buena idea si se quiere llegar a un destino, pero qué ocurre si el destino cambió? Y si el destino está en la quietud? He de dibujar en un pergamino la pieza del rompecabezas que falta. Paso tras paso recojo las hojas que el otoño dejó, me dispongo sin reparo a reconstruir el castillo de arena que la crecida borró, a gatas sabré recomponer los pedazos del vidrio roto. Das Tor (1890). Albin Egger-Lienz
Cenizas en el mugroso suelo
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Martín Bassi
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Habrán fumado o quemado los diarios de ayer. Sin dudas no es miércoles de cenizas, aquí la religión no tiene nada que aportar. Cuándo vendrá el aguacero para limpiar el esperpento? Es posible que mi deseo no se cumpla en lo inmediato, es probable que deba funcionar como un arqueólogo en este terreno, tarea fácil de desempeñar, solo que no tengo claro qué debo buscar. Qué forma tiene lo perdido? Dónde quedaron mis herramientas? Hay algún plazo que cumplir? Hay algún cuidado que debo tener? No quisiera tocar un cable electrificado. Le Ravin de la Mort à Verdun (1916). Ferdinand Joseph Gueldry.
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Martín Bassi
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Tus dedos mueven las agujas del reloj y amasan los granos de arena, qué evidencia más tu control sobre el tiempo? El dominio sobre lo físico o la inercia del correr de las horas? Intenté castigarte por lo ocurrido, rogar que todo vuelva a ser como antes y prometer fidelidad ante el abismo, pero nada, absolutamente nada me ayudó a sentirme más joven, o menos viejo que el próximo minuto. Lucho contra tu tiranía, me doblego ante tu eficacia, me entero que la codicia y el buen trato no afectan tu parcialidad, no alteran tu biorritmo. Pobre de mí, subyugado a tu voluntad, pobres todos.