La Tregua
Un café en aquella confitería, un trago en el bar, una pitada, buscar formas en el cielo... Cuanto valen esos placeres, esos estruendos de colores que nos alejan de la rutina tan vacía y gris, como los zapatos de los años 40, como cuando ves a un pariente tan ridículo, dispuesto uniforme en su ataúd, tan frio, como el hielo que dejaste en el vaso queriendo con el, zafar del mundo en que vivís, tan solo olvidar que derrochaste el dia y que no tuviste libre decisión sobre el mismo. Y cuando compras la botella todo parece tan festivo, tan jocoso, tan explosivo. Y a medida que se acaba, la luz se escapa de tus ojos, sentís la muerte reírse de vos, lamentas los minutos perdidos, la plata tirada, la salud invertida en algo tan pasajero... Y que te queda? Me quedan los días que vienen, aprender de mis errores, dejar de hacer lo que me imponen para hacer lo que quiero, levantar la pluma que escribe el libro de mi destino, para torcer la ruta que me fue asignada....