Nuboso
Las nubes negras cayeron sobre nosotros esta tarde de verano, trayendo el frío donde debía hacer calor.
Resulta que esta noche ni las publicidades quieren iluminar mi cara envuelta por la amargura burocrática. En tan solo unos minutos, chorrea por mi envase el hartazgo como helado en pleno sol. No alcanzan palmadas en el hombro, frases prefabricadas o galletas de la fortuna cuando el tambor del alma quiere detenerse.Mis manos buscan refugio en los bolsillos, doblo esquinas a toda velocidad en ángulos cerrados, intentando no llamar la atención. Casas por doquier emanan un cálido olor a comida (es la hora de la cena) pero mi alegría de niño hambriento explota como pompa de jabón al recordar que todas esas puertas están cerradas con cerrojos que no tienen mi nombre.
Para peor, caigo en la cuenta de que tu casa está muy lejos de aquí y mis esperanzas de ser recibido en algún lugar caen lentamente como la arena de tu reloj hasta taparme por completo.
Quería un poco de luz para alegrar la noche, terminé cerrando los ojos en plena oscuridad.

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