Inercia, gravedad o destino?
Caigo igual que una manzana en las manos de quien la levanta, pero no es gravedad, no en mi caso.
Es similar a caer en arenas movedizas, claro, si los límites del desierto fueran labios de mujer y yo fuera una brochette sumergida en una fondue.
Pero discrepo, no estoy sometido, no me encuentro esposado, condenado y de camino a la silla eléctrica. Una parte de mi, elige caer a voluntad, elige ser el bloque de concreto que mantiene mi envase en la profundidad de esas aguas.
La analogía que más se le parece es la de dos imanes. Estamos hechos de un material que permite la unión, pero además, la polaridad también importa y ciertamente somos muy distintos.
Ahora digo, qué fácil sería poder reducir todo a dicha característica, a la naturaleza. Pero somos más que imanes, o al menos más racionales que ellos y es dicha racionalidad la que puede alterar, aumentar o disminuir la unión.
Separar mis labios de los tuyos, mis brazos de tu cintura, desentrelazar nuestros dedos y despegar cada partícula del perfume que me dejaste esa noche.
Apoyarse , justificarse y motivarse en la razón sin detenerse en sentimientos hará "la cuestión" algo más sencilla. Sin embargo, una parte, una pequeña voz en mí, cuestiona si quiero verdaderamente atravesar ese dolor. Otra voz cuestiona si en esa lucha por la separación no hay un profundo temor a juntarse lo suficiente y no querer separarse nunca.
Finalmente, aquellas diferencias: Podrán alejar los polos por completo?

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