De nada vale hacer leña de un árbol caído, más bien figúrate de salvarlo, de curarlo, de trasplantar sus raíces, de darle una nueva vida.
Cuando ese árbol vuelva a su máximo esplendor, recordará que únicamente vos lo salvaste y estuviste allí cuando el resto lo ignoraba.
Claramente que el árbol debería ser agradecido y considerado pues hay árboles que crecen junto a una varilla o sostén y se olvidan de su apoyo cuando logran un tamaño considerable, empero, no es natural que así sea? Debemos recordar y agradecer eternamente? No, claro que no, pero los favores se pagan, se recompensan, "hoy por ti, mañana por mí", "una mano lava la otra".
Es la apuesta más grande donde el Estado, Nación o País genera deudas en cada ciudadano y se transforma silenciosamente en su acreedor.
Y la clave justamente está en el silencio, en lo implícito, está en que él se "auto-interpele", se flagele y se castigue. Con esto, la voz de su conciencia no podrá ir aunque quisiera, en contra de su acreedor, no podrá abandonar la patria que por tantos años lo acogió.
Bingo! Bingo? La estrategia funciona siempre y cuando el ciudadano se deje persuadir por su conciencia.

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