Cuán lejos podemos escapar de un lugar físico sin químicos mediante?
De repente los sentidos se comprimen, se amalgaman y uno pasa a formar parte del paisaje y del ambiente sin sentimientos aparentes, pues el secuestrado no siente de repente más que lo que su captor quiere que sienta, casi como una sincronización con el director de orquesta, donde todo se desplaza sin más en un compás al son de su batuta y sus manos y brazos precisamente elevados y deprimidos, son sensibles al baile y al rebote de un rodete de bailarina clásica, que se vuelve a su vez un mero instrumento de la música.
Hay sospechas de blancas y negras, parece un ajedrez pero sin corcheas, reconoce en el espejo la voluntad del giroscopio, retratado por la precisión de un relojero a punto de morir, de partir hacia su última reparación.

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