Nunca quise conformarme con las reglas que planteaste. Me hubiera gustado ser algo más que tu lazarillo. Parecía que te guiaba por el sendero de la oscuridad, pero más bien fue una reclusión premeditada.
¿A qué responde ese comportamiento efusivo, extra-neurótico, casi prehistórico, que florece cuando nada sale como querés?
De repente no encontramos excusas para vernos, pero nos vemos con un vidrio de por medio, como si alguno de los dos estuviera preso. No existen mecanismos ni análisis capaces de delimitar aquello que siento. Me resulta complejo pintar en el lienzo con una materia tan heterogénea, tan viscosa, a la que le afecta más la gravedad que la permanencia.
No repito refranes ni coplas. No hay dogmas ni teorías, mucho menos directivas que puedan sacarme de este agujero. Floto para no pisar mi sombra. La ciénaga me abraza mientras me integro en la mezcla arbórea de su piel. El abrigo llegará en octubre, la cosecha me expulsará en mayo, y solo espero, en julio, recuperar mi condición de ser humano.
Brennstäbe (1984-1987). Anselm Kiefer
https://www.slam.org/collection/objects/15995/
Comentarios
Publicar un comentario