Esta tarde la ley cayó sobre nuestros cuerpos. No les alcanzó con limitar los movimientos y atraparnos en redes legales a cada paso en falso, nos invitaron a comer aquello que les sobró, aquello que les conviene. Cerramos los ojos con mugre dentro de ellos! Aguantando así las falsas lágrimas de la irritación, que ciertamente molestan, pero poco importan ahora. Nos deslizaron una propuesta copuladora, procrear y mantener la rueda girando, para que puedan seguir robando. Tu negativa significará un hilo más en tu triste marioneta, un refuerzo de tuerca a tu insolente autonomía, una coerción más sobre tu alma.
Estamos aquí reunidos para platicar sobre el soporte físico y emocional que brinda la carne humana a la megalómana idea de la mente. Qué sería de la paciencia y el descanso sin ese cuerpo que reposa? Qué pasaría si la mezcla cada vez más heterogénea de ideas y principios no encontrara boca para hacerse oír? Serviría igual un cuerpo mudo u otro con gran caudal de voz? Qué pasaría si ese cuerpo se quedara arrojado en algún basural? Si su vida no vale nada, por qué habría de hacerlo el pobre aire que empuje desde su diafragma? Entenderá usted que el poderío de esa masa vale por su apariencia. Cuando madure, disipará aquella ilusión que venda sus ojos y lo hace ignorar la realidad del mundo en el cual vivimos. Comprenderá que es más rentable invertir en cirugía estética que en asquerosos y mundanos libros de feria, que solo congregan cabellos y pedazos de piel muerta de sus dueños anteriores. El camino virtuoso del éxito empieza por el peldaño de la simpatía más que la introversión, por la...
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