A cada péndulo del reloj de la estación, encuentro una piedra de mis pinturas. Busco granjearme una reputación invaluable en un parlamento de hipócritas. Florecer en la oscuridad para luego caer como pluma en suelo. Sabré confiar en el instinto y al mismo tiempo superar mi biología? Las calandrias divisan el camino hacia una fértil procesión, los cuervos atentos esperan los residuos, un desvío del objetivo, un desaliento que pueda cobrar sentido, una caída que pueda alimentar la guadaña. Espiral de un tornillo sin tuerca o matriz diseñada en lejanía? El frenesí no se equivoca, nos encuentra más temprano que tarde en el molde de lo que olvidamos, de lo que quisimos escapar.
Estamos aquí reunidos para platicar sobre el soporte físico y emocional que brinda la carne humana a la megalómana idea de la mente. Qué sería de la paciencia y el descanso sin ese cuerpo que reposa? Qué pasaría si la mezcla cada vez más heterogénea de ideas y principios no encontrara boca para hacerse oír? Serviría igual un cuerpo mudo u otro con gran caudal de voz? Qué pasaría si ese cuerpo se quedara arrojado en algún basural? Si su vida no vale nada, por qué habría de hacerlo el pobre aire que empuje desde su diafragma? Entenderá usted que el poderío de esa masa vale por su apariencia. Cuando madure, disipará aquella ilusión que venda sus ojos y lo hace ignorar la realidad del mundo en el cual vivimos. Comprenderá que es más rentable invertir en cirugía estética que en asquerosos y mundanos libros de feria, que solo congregan cabellos y pedazos de piel muerta de sus dueños anteriores. El camino virtuoso del éxito empieza por el peldaño de la simpatía más que la introversión, por la...
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