Atravieso un campo repleto de escombros, mi voluntad me empuja pero mi deseo se aleja acongojado. A cada paso que avanzo se contrae un poco más mi tórax, los pulmones no colaboran y la falta de aire me arrastra hacia un delirio que no puedo manejar. A dónde iré sin mi razón? Cuántos metros soportaré sin tu mano entrelazada en la mía? Curioso brebaje encontré en esa esquina. Sin esperanzas de olvidar, bebo cualquier lata que prometa desvirtuar mis sentidos. La lluvia me envuelve de repente, la gente corre buscando refugio, mis zapatos se hacen agua y te veo pasar de acompañante en el auto de otro hombre. Tu sonrisa se frenó instantáneamente al voltear y verme mojado, esperaba tristeza, más solo llegó tu indiferencia. Me jacto de no sentir mi corazón, pero cuando me abandonaste sentí la angustia en mi pecho, los fuertes golpes del latido en las carótidas, el martillar en mi sien, hasta un zumbido en mis oídos. Me caí de rodillas, de repente tener un cuerpo entrenado no valió nada con el alma hecha pedazos, cayó un huevo de su nido y estaba repleto de sangre, el suelo no tomó nota, la sangre se escurrió por la alcantarilla, la vida se esfumó en el diluvio.


Palacio 02 (2021). Daniel Martínez

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