Prefiero callar mis oídos, tapar mi boca y no seguir manteniendo esta conversación. Tus palabras de desamor rascan y arrancan un pedazo de mi piel con cada coma, con cada punto seguido.
Me pregunto cuánto dura tu discurso, me pregunto si dirás algo bonito capaz de reconstruir mis despojos, pegando así las partes sanas que aún sirven, algo que haya caído en el suelo pero no hayan masticado los cuervos.
Pondrás música de fondo para amortiguar los golpes?
Tomaremos algo para aminorar la cabalgata de tus caballeros sobre mi carne?
Cerca de una muerte o una vida sin vos, suplico la llegada del punto final y quién sabe quizás tenga suerte, quizás quede algo de mí que pueda volver a empezar, regenerar y regresar al punto inicial.
Comentarios
Publicar un comentario