El taco de tu stiletto haciendo jirones el silencio dominical y el humo de tu cigarro despertando mi desprecio en ayunas contribuyeron sin dudas a que hoy transitemos caminos separados. En la ruta íbamos de vacaciones juntos por doquier, me pregunto qué decisión recalculó el GPS de los dos, qué hizo que me abandones en la góndola de este entrañable mercado, en qué momento mi precio se hizo imposible de asumir o bien cuándo cayó tanto que te hizo elegir otro producto a pesar de que mis buenas intenciones valían una ganga.

Ambos cambiamos a gran velocidad, nos hicimos líquidos en la piscina, nos escurrimos de cuerpos ajenos y también de toallones compartidos. Nos olvidamos que tras un encuentro tan íntimo, acabamos diluidos el uno en el otro sin destilación que pueda separarnos, recomponernos de manera íntegra tras este vendaval será el desafío del final.


Después del desayuno (1890). Elin Danielson-Gambogi

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