Como muñeco vudú bailo en tu zona de juegos. A veces tu saliva simula una lluvia, en otras ocasiones mis oídos zumban cuando tus gritos rompen decibeles en mi carne. No sé si puedo escapar, hace un año que estoy en esta situación y las condiciones no han mejorado, solo encuentro una densa niebla londinense a cada paso que doy y relámpagos matinales cuando sopeso la idea de retirarme de este negro escenario. En la esquina encontré un colega con mil alfileres, el pobre no tiene ojos y yace en la misma posición hace meses, sospecho ese será mi futuro. Avizoro un fatal destino de inmenso dolor o bien de pleno entumecimiento por el exceso de tus torturas. Lo peor de todo es que nuestra condición no mejora tu situación, tu postura se mantiene fría como la Antártida e inmóvil como ejército de terracota. La perversión nos ha colmado por completo, cuando te vemos cruzar la puerta sentimos una mezcla de ilusión ya que deseamos tu tacto, pero al mismo tiempo de sufrimiento. Qué histéricos somos, que enfermos estamos! Ya no tenemos remedio.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El lecho.- (boceto)