Mucho ruido a la vuelta de la esquina, mientras en un callejón sin salida, un libro limpia mi herida.


A pesar de mi silencio hay comunicación, mi corazón manifiesta un curioso código morse adaptado que envía un "S.O.S" camuflado por el orgullo, mientras una lágrima se escurre por mis pómulos.

Acudo al encuentro de la sorpresa, mis ojos serán la puerta de entrada a lo imprevisible.

Reacciono a cada miedo, a cada momento intrépido, a cada aprieto del personaje.

La trama será el sedante que mis emociones necesitan.


He de encontrar un equilibrio entre la fluidez de las páginas y la proyección de mi imaginación en el cielo celeste, junto al sol que gratuitamente ilumina las hojas.

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