La persiana bajaba imparable, su cuerda pedía el descenso como una adicta pero a pesar del deseo, no se puede ir más allá del suelo. El piso de cerámica se interpone entre la oscuridad absoluta y una rendija de luz.

Oscuridad o no, me da igual! Si aunque use los ojos no hay nada más que siluetas homogéneas sosteniendo microcomputadoras que curiosamente los vuelven ciegos.

El molde de la moda los comulga en cuanto a tallas, accesorios, cortes de pelo o prendas. Ya los unía la cualidad de ser personas, de tener un alma, un cuerpo, un corazón que late frente a injusticias y pasiones, pero la vorágine y el mercado los hace parecerse aún más.

Mi nervio óptico ha sido condenado a la monotonía, a la comodidad.

Romperé mi tabique, cerraré mis fosas para dejar de oler el asqueroso perfume importado decretado por la influencer de la pantalla gigante.


Por favor, desconecta mis sentidos de la modernidad.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El lecho.- (boceto)