Apaga las luces de mi casa, enciende las de mi corazón.

Apresúrate que el jazz no suena tan alto, que el cigarro no se apagó.

El desafío más grande es portar ese vestido, recorrer esos zapatos.

Solo tengo una rosa para regalarte aunque no creas que es para vos.

Tu risa me acerca, mi mirada te aleja, la promesa de un amor es cosa seria y la noche apenas comienza.

La música te envuelve, el ritmo reclama un beso carmesí, un roce de tus manos o en ultima instancia, un gesto negativo que haga callar los acordes, un doloroso viaje de regreso a mi casa vacía de soledad pero tan plagada e invadida por tus recuerdos, que paulatinamente decorarán con fotos imaginarias cada centímetro de mi hogar, de mi lecho, de mi mente.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El lecho.- (boceto)