Tus dedos mueven las agujas del reloj y amasan los granos de arena, qué evidencia más tu control sobre el tiempo? El dominio sobre lo físico o la inercia del correr de las horas? Intenté castigarte por lo ocurrido, rogar que todo vuelva a ser como antes y prometer fidelidad ante el abismo, pero nada, absolutamente nada me ayudó a sentirme más joven, o menos viejo que el próximo minuto. Lucho contra tu tiranía, me doblego ante tu eficacia, me entero que la codicia y el buen trato no afectan tu parcialidad, no alteran tu biorritmo.
Pobre de mí, subyugado a tu voluntad, pobres todos.
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