2 de enero
El motor y los intensos frenos de los ómnibus marcan el comienzo de la actividad, los pies de la gente bailan nuevamente la danza de la productividad, aunque algo más lento que hace unos días. El corte entre diciembre y enero tiene un impacto directo en nuestras mentes, a pesar de que no haya una gran diferencia temporal en días, objetivamente hablando.
Estamos en la base de la montaña y empezaremos a empujar la piedra de a poco y con las ganas renovadas, se han reiniciado los contadores de hartazgo, se han renovado votos de confianza, se recargaron las botellas de esperanza y se vaciaron los estimulantes que supimos consumir. El ruido de los ómnibus es el disparo de largada de un nuevo año, sin dudas empieza la carrera, aunque, no hemos estado toda nuestra vida en la competencia?
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