Sentidos
Cierro mis ojos para valerme de los oídos, tapo mis oídos para valerme del tacto, cierro mí boca para que no entren moscas.
No me den por muerto sin antes poner una mano en mi pecho y palpar el corazón latiendo apresuradamente o el pulso que revienta desde mis muñecas, en la intensidad de la carótida, motor de este torbellino de ideas, de la tormenta de palabras.
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