Ahora es hora de decir adiós?
Cuál es el momento justo para reiniciar el cronómetro?
Cuándo uno debería cambiar de página?
Un dedo fisgonea la página siguiente y al descubrir una fría e inerte hoja en blanco vuelve a cobijarse en las mangas a resguardo del frío montevideano.
Los lentes cobijan alguna lágrima que se ha perdido y la boca tararea un jazz inaudible para la dama que camina frente a mí pero no para el niño que juega detrás.
Miro el reloj y no ha pasado ni una hora, miro el sol y no se ha corrido un milímetro, miro el cielo y no parece que fuera a llover pronto, sin embargo, el servicio meteorológico mental ha anunciado lluvias y tormenta eléctrica con posibilidad de cortocircuito cerebral.
Exhausto, descubro que pisé el desayuno de un perro, lo cual me roba insultos y suspiros.
De un momento a otro, una insolente paloma me bautiza previo a su aterrizaje, pero a esta altura del partido, nada parece importarme.
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