Escalofrío

Un golpe de llaves, una suave transición, pasos que arrastran un aura pesada de intacta mala energía, el ropero se queda chico al ver su grosor y la luz del sol esconde su brillo como una madre aleja a sus chicos de un pajarito muerto en la plaza.

Los ojos se cubren al igual que la justicia y las carillas dan vuelta sus textos.

Todo se ha rebelado en su contra, todos los vasos han perforado sus bases y hasta los pisos han evacuado su humedad en las rejillas y alcantarillas.

Hasta el mal olor se ha ido de su cuerpo y el perfume se ha escapado del envase, tragedia que no tiene solución.

Los buitres sobrevuelan su cuerpo porque aún está vivo. Cuando su muerte sea algo real y tangible, huirán hacia otra sangre más pura.

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