Ojos que no ven, corazón que no siente.
Y no quisiera haber sentido el frío metal de esa ventana, ni ese olor a rosas rojas con las que estabas esperándome.
Me arranqué los ojos para no ver, y tus heridas atravesaron todos mis sentidos en una ronda.
Mí represalia fue hundir el cuchillo en tu pecho, y mí respiración se aceleró con tu caída.
Gotas de sudor corrían picadas por mí cien, y tuve que esconder mí llanto detrás de una sensatez que perdí de niño.
La mueca que fue risa, que fue labio, hoy con cinta está pegado y de pronto me queda el tacto para comprobar si estás fría y el oído para escuchar tus pasos en la casa, tu espíritu no hace tanto ruido como mis dientes en esta noche post-mortem.
La sangre se diluye en agua, el amor en mis entrañas hace nervios y mis caricias van para otro mundo.
Y no quisiera haber sentido el frío metal de esa ventana, ni ese olor a rosas rojas con las que estabas esperándome.
Me arranqué los ojos para no ver, y tus heridas atravesaron todos mis sentidos en una ronda.
Mí represalia fue hundir el cuchillo en tu pecho, y mí respiración se aceleró con tu caída.
Gotas de sudor corrían picadas por mí cien, y tuve que esconder mí llanto detrás de una sensatez que perdí de niño.
La mueca que fue risa, que fue labio, hoy con cinta está pegado y de pronto me queda el tacto para comprobar si estás fría y el oído para escuchar tus pasos en la casa, tu espíritu no hace tanto ruido como mis dientes en esta noche post-mortem.
La sangre se diluye en agua, el amor en mis entrañas hace nervios y mis caricias van para otro mundo.
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