Unos iban y otros venían, con velocidades diferentes, especiales.
Algunos frenaban para leer el diario, otros se detenían únicamente en la sección de espectáculos y otros miraban el teléfono.
Al final, lo que yo necesitaba era llegar a mí destino, cumplir con mí deseo de verla, pero por desgracia mis logros dependían de estos seres inanimados, inexpresivos, de reacciones digitales, con corazones, pulgares hacia arriba y caritas sonrientes.
Cuando llegué, me topé con anteojos negros y un dulce zigzagueo por toda la metrópoli, mis ojeras se volaban audaces con el viento como así también la belleza que percibían aquellas mujeres de mí.
Al llegar, una rama me frenó de la manera más agresiva, rajandome la camisa que en un trueque vulgar con un pirata del asfalto me costó un bello televisor. No había perdido mucho, había ganado salud al no ver más al pelado amargado portavoz de malas noticias.
Por lo pronto, me cobré un par de risas que me sumaron puntaje, o eso creía... Infle el pecho como un sapo infla su saco y salí a relucir esos nuevos zapatos color café.
Me faltaba la gomina para ser Gardel, la facha para ser Martel y la palabra para ser Borges, así y todo, tenía pastillas de menta y una actitud digna de un caballero inglés.
"La clave está en resaltar tus virtudes por encima de tus defectos" Decía Pepe, que con sus 60 años de vida, habría logrado dejar atras el parche de sus anteojos con cinta, y engatusar a un récord de una mina, con nada más que un billete en la mano!
Cómo son las cosas... Algunos se la complican con músculos, poemas o pinceles y otros afortunados entregan solo papeles.
Menuda decepción al acercarme, por la pinta las cartas eran mejores, si hubiera tenido un larga vista, no perdía mi tan valioso tiempo en limpiar la camisa.
Cuando todos avanzan en fila es difícil dar un giro y regresar, y si es la fila para tirarse al mar, más vale que sepa nadar, esa gente caminando sin mirar no va a tener paciencia ni compasión de parar, y menos en esta sociedad acelerada, asfixiada, maltratada, obsesionada y podría buscar más adjetivos con ada, pero esto no se trata de rimar sin sentido, sino de vaciar la mente e impactar el pensamiento colectivo, de poder dormir tranquilo, sabiendo que con tus propias ideas construiste un muro de los lamentos y todo aquel que lo lea, dejará un mensaje que te puede dejar boquiabierto o con la sensación cómoda y segura de que falta un verso.
Algunos frenaban para leer el diario, otros se detenían únicamente en la sección de espectáculos y otros miraban el teléfono.
Al final, lo que yo necesitaba era llegar a mí destino, cumplir con mí deseo de verla, pero por desgracia mis logros dependían de estos seres inanimados, inexpresivos, de reacciones digitales, con corazones, pulgares hacia arriba y caritas sonrientes.
Cuando llegué, me topé con anteojos negros y un dulce zigzagueo por toda la metrópoli, mis ojeras se volaban audaces con el viento como así también la belleza que percibían aquellas mujeres de mí.
Al llegar, una rama me frenó de la manera más agresiva, rajandome la camisa que en un trueque vulgar con un pirata del asfalto me costó un bello televisor. No había perdido mucho, había ganado salud al no ver más al pelado amargado portavoz de malas noticias.
Por lo pronto, me cobré un par de risas que me sumaron puntaje, o eso creía... Infle el pecho como un sapo infla su saco y salí a relucir esos nuevos zapatos color café.
Me faltaba la gomina para ser Gardel, la facha para ser Martel y la palabra para ser Borges, así y todo, tenía pastillas de menta y una actitud digna de un caballero inglés.
"La clave está en resaltar tus virtudes por encima de tus defectos" Decía Pepe, que con sus 60 años de vida, habría logrado dejar atras el parche de sus anteojos con cinta, y engatusar a un récord de una mina, con nada más que un billete en la mano!
Cómo son las cosas... Algunos se la complican con músculos, poemas o pinceles y otros afortunados entregan solo papeles.
Menuda decepción al acercarme, por la pinta las cartas eran mejores, si hubiera tenido un larga vista, no perdía mi tan valioso tiempo en limpiar la camisa.
Cuando todos avanzan en fila es difícil dar un giro y regresar, y si es la fila para tirarse al mar, más vale que sepa nadar, esa gente caminando sin mirar no va a tener paciencia ni compasión de parar, y menos en esta sociedad acelerada, asfixiada, maltratada, obsesionada y podría buscar más adjetivos con ada, pero esto no se trata de rimar sin sentido, sino de vaciar la mente e impactar el pensamiento colectivo, de poder dormir tranquilo, sabiendo que con tus propias ideas construiste un muro de los lamentos y todo aquel que lo lea, dejará un mensaje que te puede dejar boquiabierto o con la sensación cómoda y segura de que falta un verso.
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