Si de pronto me gana la tristeza, y no puedo sostener tu mirada ni tapar el sol con el dedo, no creas que perdí aquello que me identifica, aquello que levanta los pies de mi cama, aquello que me impulsa a enfrentar la mañana.
¿Quién puede juzgar el camino frío que tomé, donde todas las flores tienen mi cara, y el trabajo está en cada pantalla?
Es que pocos entienden que es mi futuro y que me la juego entera, que es a todo o nada, como un juego de mesa, que aunque amo lo que hago y me enclaustro aquí sentado, sin dudas me encantaría terminar tomado, caminando sin destino, sobre todo sin pasado.
Aunque luego golpea mi puerta mi lado más correcto, sensato, mi lado lógico tocando el silbato.
¿Esclavo de mis pensamientos elevados? No lo veo tan osado, después de todo, me espera un porvenir envidiable, un peinado estrella, y un descapotable rojo en el garage.
Nadar en dinero verde, desnudarme en un sauna, tener leones en jaula, y vestir trajes de fábula.
¡Qué excéntrico!
¿Que podría ser más agradable que la mirada de mi perra una noche de verano?
¿Un inyectable con jugos raros del laboratorio de un niño de 3 años?
¿Un papel grande lleno de tabaco, sangre de un negro africano, firmar unos cuantos tratos estrechando sucias manos?
Perder corazón a costa de ganar, alterar la balanza, vender mi alma con tal de llegar y triunfar.
Más vale que me cuide, me gané el odio de gente torcida, que con su lengua cancina arruinan mi vida, no me dejan más alternativa que quemarlos con gas y una batería.
¿Quién puede juzgar el camino frío que tomé, donde todas las flores tienen mi cara, y el trabajo está en cada pantalla?
Es que pocos entienden que es mi futuro y que me la juego entera, que es a todo o nada, como un juego de mesa, que aunque amo lo que hago y me enclaustro aquí sentado, sin dudas me encantaría terminar tomado, caminando sin destino, sobre todo sin pasado.
Aunque luego golpea mi puerta mi lado más correcto, sensato, mi lado lógico tocando el silbato.
¿Esclavo de mis pensamientos elevados? No lo veo tan osado, después de todo, me espera un porvenir envidiable, un peinado estrella, y un descapotable rojo en el garage.
Nadar en dinero verde, desnudarme en un sauna, tener leones en jaula, y vestir trajes de fábula.
¡Qué excéntrico!
¿Que podría ser más agradable que la mirada de mi perra una noche de verano?
¿Un inyectable con jugos raros del laboratorio de un niño de 3 años?
¿Un papel grande lleno de tabaco, sangre de un negro africano, firmar unos cuantos tratos estrechando sucias manos?
Perder corazón a costa de ganar, alterar la balanza, vender mi alma con tal de llegar y triunfar.
Más vale que me cuide, me gané el odio de gente torcida, que con su lengua cancina arruinan mi vida, no me dejan más alternativa que quemarlos con gas y una batería.
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