Ya no quiero escucharte
Tu arte de poner palabras en mi mente para aumentar la tortura del subconsciente ha colmado mi paciencia. Tu audacia me fuerza a abdicar, tu insistencia doblega mi coherencia y tu negativa compromete mi lógica. No recuerdo cuándo fue la última vez que me sentí desapegado, solitario en una foto grupal, absorto en un guiso de pensamientos donde la sabiduría era el condimento y los autores nuevos revolvían y evitaban así que se pegue el fondo de la olla. El entretenimiento y las voces del ruido ambiente me encontrarán desarmado y débil ante su tentación, elijo subirme al tren de la inspiración y que me lleve a pasear el sonido en frecuencias y paños menores.
Dame im Sessel, schreibend (1929). Gabriele Münter
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